Que levante mi mano quien crea en la telequinesis…

… y otros mandamientos para corromper a la juventud …

… de Kurt Vonnegut

Hoy os traigo un título al que le tenía muchas ganas y al que según me enteré de que Malpaso tenía este título entre sus publicaciones (allá por septiembre del año pasado) ya le dediqué una entrada al libro :). Desde que leí La cartera del cretino, una colección de relatos inéditos de Vonnegut me quedé totalmente prendada de este autor. Su manera de transmitir lo que nos quiere contar tiene un estilo que la editorial cataloga en su sinopsis como una sátira penetrante y un ojo infalible para la intrascendencia obscena de la vida. Pronto os hablaré de él porque pienso releerlo para traéroslo con mis impresiones mucho más frescas.

Ya sabéis que estoy en una época en la que leo muchos relatos, quizá sea porque al no tener demasiado tiempo para la lectura, leyendo este tipo de lecturas consigo no engancharme en una trama con la que por lo general suelo dejar de lado mis principales tareas. Y como hay que buscar tiempo para encontrarse con cada tipo de lectura este último mes ha sido un mes excelente para adentrarme en estas lecturas a las que tenía tantas ganas.

9788415996552

Kurt Vonnegut vuelve a la carga desde el otro mundo y podemos decir que el indomable finado sigue gozando de una magnífica salud.

Sinopsis

Kurt Vonnegut vuelve a la carga desde el otro mundo y podemos decir que el indomable finado sigue gozando de una magnífica salud. Tan buena, de hecho, que la victoria de la risa y la razón crítica (dos elementos inseparables de la filosofía vonegutiana) está garantizada en la batalla póstuma que ahora publicamos: una risueña e improvisada crítica de la razón impura.

El presente volumen consta de nueve discursos inéditos, siete de ellos dirigidos a estudiantes universitarios en días de dichosa graduación. Es éste un género muy peculiar de la oratoria norteamericana que ha dado lugar a piezas memorables adornadas con nobles sentimientos, recuerdos edificantes y sabios consejos o melifluos elixires emitidos desde sus cátedras (celestes) por autoridades de intachable prestigio moral o intelectual. El autor de Matadero Cinco también gozaba de una excelente reputación, pero él mismo se encargaba de sabotearla a las primeras de cambio para ejercer un magisterio terrestre, coloquial, benévolo y satírico (cuando llegaba la hora de los dardos).

Los parlamentos aquí reunidos y la guinda que los corona son Vonnegut en estado puro: la quintaesencia de su tono, la campante sublimación de sus estacazos, la pólvora de su estilo y el filo de un estilete rematado por la punta con un florilegio de agudezas que servirá de postre para la meditación cogitabunda. O sea: Kurt al cuadrado y, en ocasiones, al cubo.

Mis impresiones

Con este larguísimo título Vonnegut nos presenta una selección de discursos casi todos dirigidos a estudiantes universitarios en el día de su graduación. Es algo tradicional en las universidades americanas el invitar a una persona relevante en el mundo cultural, económico o social en general para dirigirse a los universitarios que se van a lanzar al mundo real una vez terminada su preparación académica. Es muy famoso un discurso de Steve Jobs dando una especie de pautas ejemplificando con su propia vida, que por cierto os dejo aquí y que os aconsejo a todos que dediquéis unos minutos de vuestro tiempo a escucharlo porque es un discurso que merece realmente la pena.

El tono de Kurt Vonnegut es radicalmente diferente ya que nos trae unos discursos cuajados de referencias a su vida y formación pero con un estilo más que peculiar a veces, muy sensible y otras veces hasta sarcástico, una nota que caracteriza la prosa de este autor.

El título original quizá sea más representativo del contenido de los discursos: If This Isn’t Nice What Is?. Este título recoge una frase de su tío Alex que expresa casi una forma de ver la vida; la de disfrutar cada momento, la de contemplar lo positivo y hermoso de cada situación o experiencia. Kurt Vonnegut es un humanista, fue Presidente de la Asociación Humanista Americana (AHA) que reafirma la capacidad y la responsabilidad de los seres humanos para llevar una vida ética de realización personal y que aspira al mayor bien de la humanidad. Estos son los principios por los que aboga en estos discursos de una manera muy directa y fácil de asimilar.

Kurt Vonnegut no es una persona religiosa, pero hace referencias a las palabras de Jesucristo, sobre todo al sermón de la montaña y de su coincidencia con las enseñanzas de Buda.

Este es un libro ‘escrito’ desde la madurez y después de hacerse muchas preguntas y encontrar muchas respuestas. Recordamos a Sócrates y su ‘sólo sé que no sé nada’. No se trata de discursos con frases o enseñanzas lapidarias, se trata de escuchar lo que un gran humanista nos tiene que decir, o tiene que decir a los jóvenes que comienzan a desarrollar su trayectoria.

Todos estos discursos me afectan personalmente por estar vinculado profesionalmente a la educación, y me doy cuenta que los jóvenes están hastiados de escuchar siempre los mismos consejos, que a pesar de tener un peso intelectual sólido, suenan a huecos de tan repetidos. Lo que dice Vonnegut suena a fresco a pesar de venir de una persona ya casi anciana.

Me gustaría rematar la reseña con una respuesta que le aporta su hijo cuando le pregunta por el sentido o el significado de la vida, ‘Padre, estamos aquí para ayudarnos mutuamente a atravesar esta cosa, sea lo que sea

Otra vez Malpaso nos da la oportunidad de tener en nuestras manos una gran publicación, siguiendo su línea de gran criterio editorial.

‘Así es la vida…’

Nacho GO

Podéis acceder a más información de este título pinchando en la imagen de la portada. Muchas gracias a la Editorial Malpaso por el ejemplar. No dejéis de visitar la colección de títulos que nos traen porque todos tienen algo especial por dentro y por fuera.

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9 pensamientos en “Que levante mi mano quien crea en la telequinesis…

  1. Me ha encantado el titulo, eso quiere decir, que he mirado la reseña por encima y he leído los ultimos parrafos, (cuando me gusta alguno, no quiero saber mucho, prefiero sorprenderme y descubrir. Y muchas veces leo libros sin leer la sinopsis de la contraportada jejeje) Pues eso, que encima la frase es mortal casi más chula que el titulo. Queda claro que me lo apunto. Y otra cosa. A mi los relatos también me salvan la vida cuando no puedo dedicarme a una lectura completa. jejeje. También los pongo en el baño jejeje o en la mesita de noche. Creo que son dos sitios básicos. Me ha tocado uno que me está por llegar, Oasis se llama y creo que es de relatos. Bueno pues nada, que me lo apunto. Besos. (Faltan acentos y tal, pero es muy tarde y mañana madrugo) Una mierda de escusa vale…jajajaj 🙂 Perdón.

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    • Los relatos tienes ese valor añadido de no tener que dedicarles demasiado tiempo y, a veces. el poso que dejan es tan significativo como una novela larga. Puedes leer las reseñas con confianza: nunca desvelo demasiado, casi siempre elucubro sobre lo que me va ocurriendo cuando leo el libro o lo que se me lleva apensar cuando lo recuerdo.

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    • Pues sí llevo muchos años dedicado a la enseñanza, a Vonnegut lo conocí cuando en la carrera estudiamos ‘Matadero número 5′ y no volví a encontrarlo hasta que leí ‘La cartera del cretino’ el año pasado. Fue como reencontrar a un amigo que hace años que no ves. Por supuesto también te recomiendo estos dos libros.

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  2. Hola Eris no conocía al escritor pero por lo que comentas parece interesante, por el momento no me animo aunque quién sabe más adelante. Gracias por la reseña, y muy buena la respuesta de su hijo que has resaltado en tu reseña.

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    • Gracias por acercarte y leer la reseña. Destaqué la cita porque me pareció una muy buena justificación de por qué o para qué estamos aquí. Me llamó la atención viniendo de quien venía, este hijo de Vonnegut es un médico que cuando era joven sufrió una crisis nerviosa que lo mantuvo ingresado en una institución psiquiátrica durante un tiempo (con camisa de fuerza y habitación acolchada incluida). Me atrae la idea altruista de ayudar a los demás, pero para esto creo que primero debemos buscar nuestra propia parcela de felicidad.
      Gracias otra vez y besos.

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  3. Pingback: Han venido para quedarse… | LibrosEris

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