OPEN… Las memorias de Andre Agassi.

Este verano… Cuando leí Corazones en la Atlántida… Hubo un fragmento en el que Ted le explica a Bobby que para saber si un libro merece la pena tienes que leerte el 20% de él como mínimo… Si no te ha conseguido enganchar en ese período… Pues que se puede dejar de lado pero antes nunca… Por eso me pregunto yo… Cuando un libro te cala hondo en su segunda página… Sabes que seguro al 100% lo vas a disfrutar.

Mi historia personal con este libro data de muy atrás ya que siempre he sido fan de Agassi, aunque no se pueda decir que sea una gran fan del tenis, por no decir de ningún deporte en general 😉 Fue allá por el año 1996 cuando empecé a sentir por este deportista una gran simpatía. Yo estaba empezando la universidad y mi amiga Sandra era una gran fanática del tenis. Yo, la verdad, veía los partidos con ella siempre que coincidía y no puedo negar que los llegué a disfrutar mucho. Aunque creo que en esa época todos los deportes que seguíamos lo disfrutábamos enormemente. Sin saber absolutamente nada de la vida de Agassi, he llegado a sentir una gran devoción por él, quizá porque, ahora lo sé, siempre fue tachado de rebelde. Fue el primero que rompió las reglas del tenis en cuanto a vestuario. Ganó 869 partidos a lo largo de toda su carrera y es el quinto en la lista de mejores jugadores de todos los tiempos. En sus memorias reconoce todos y cada uno de los errores que ha ido cometiendo a lo largo de su vida, y lo hace de una manera pasmosa. No importa que no te guste el tenis, no importa que no te gusten las biografías. Esta lectura es mucho más que eso. Es una reflexión sobre la vida, la superación de los obstáculos, el amor, la amistad, el esfuerzo, la humildad, la bondad y el éxito. Porque si algo he sabido al terminar estas memorias, es que Agassi es un rebelde, pero también es un amigo único, una persona a la que le faltó todo el cariño del mundo de niño y que con mucho esfuerzo y sufrimiento consiguió todas y cada una de las metas que se proponía. Un ejemplo de que no siempre llegas a ser aquella persona que han querido educar, una persona que aprendió, que lo que no le había gustado que le hicieran a él, no lo haría él jamás. Una persona que construyó su propia personalidad sin ayuda en casa. Una persona que se fue quedando con lo que le gustaba de las personas que él escogía. Y quizá por todo eso y más, he conseguido que, si ya sentía simpatía por él, ahora sea uno de esos ejemplos a seguir. Eso sí, para comprobar todo esto tendréis que leerla. Sigue leyendo