El asesino vive en el 21…

El asesino vive en el 21. S. A. Steeman.

La obra maestra de su autor.

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Editorial: Siruela
Título original: L’assassin habite au 21

Traductora: Susana Prieto Mori
ISBN:978-84-17860-12-7
Encuadernación: Cartoné ilustrado
Páginas:224
Dimensiones:145 x 215 mm
19,95€

Quizá no sea uno de los escritores de novelas policíacas más conocido pero nos ha dejado novelas realmente clásicas como esta, es decir, que a pesar del tiempo transcurrido y la cantidad de novelas publicadas de este género no ha perdido interés ni valor. 

Cuando empiezas a leer te das cuenta del tono, a mi modo de ver, ciertamente paródico. Los personajes son algo exagerados, mandos policiales autoritarios, militares retirados con monóculos, viajantes, rentistas, hindúes dedicados al mundo del espectáculo y gran cantidad de personajes identificables y muy bien caracterizados. Pero no penséis que todo se apoya en el humor, estamos ante una trama muy inteligente que no descuida los detalles argumentales.

No olvidemos se trata de un prolífico autor belga que sitúa la acción en un típico y neblinoso Londres de la década de los treinta. Esta típica niebla producto de la contaminación es la cortina que cubre las calles y protege a los criminales, momentos en los que, fácilmente, sus acciones quedaban totalmente impunes. Antes de que se popularizara la palabra esmog se le llamaba “puré de guisantes” denominada así por su color lleno de productos nocivos para la salud. Pues en este puré es donde el señor Smith, un asesino en serie, encuentra cobijo para sus acciones delictivas. Pero no es oro todo lo que reluce de manera que la mala fortuna (para él) le juega una mala pasada y, después de haber cometido uno de sus asesinatos, un testigo le ve entrara en el número 21 de Russel Street, una pensión regentada por la señora Hobson. 

Obviamente esto no es suficiente para culpar a nadie, allí residen varias personas, a cada cual más peculiar: un comercial de fajas para hernias, el señor Collins; la señorita Pawter, una profesional de la publicidad; la señorita Holland, que dedica sus tiempo a cuidar gatos, escribir y escuchar el único disco que posee; el hindú dedicado al espectáculo, profesor Lalla-Poor; el ruso Andreeyew; el apocado señor Cabtree y señora; el doctor Hyde (sic) entre otros inolvidables personajes.

La policía tiene en sus manos la solución al problema, pero la cuestión es entonces dirimir quién de todos es el asesino. No sólo eso, sino que los crímenes siguen sucediéndose complicando aún más la historia. Se detiene al primero, pero se comete otro crimen, así que se pone en libertad al sospechoso. De esta forma, como lectores, también vamos intentando descubrir al o la culpable, porque el autor juega con nosotros pero no nos hace trampas en una trama impecable, divertida y muy entretenida. 

Indudablemente es una joya para todos los aficionados al género aunque me parece adecuada para otros lectores. Porque cuando el humor juega un papel importante, más atractivo me parece para el público general. La obra me hizo pasar muy buenos momentos y volver a recuperar una obra de este calibre es algo a destacar. 

Las primeras páginas de la novela me hicieron recordar una parodia de género de buen recuerdo: las historias de Sherlock Holmes escritas por Enrique Jardiel Poncela. No es que encontrara un paralelismo muy claro y, claro está, Jardiel es mucho más exagerado en la parodia, pero fue una impresión grata. 

Por último tengo que destacar que esta edición es muy importante para traer a la actualidad una novela de esta enjundia. No sólo me gustan los materiales de esta cuidada edición la tapa dura, la calidad de los materiales o la portada llamativa, sino la nueva traducción de Susana Prieto Mori. Es muy importante actualizar este tipo de obras para que el lector contemporáneo se encuentre cómodo y la distancia no le impida disfrutar de obras de este tipo. No es el caso de otras traducciones de escasa calidad que estaban dedicadas en el pasado a un mercado determinado, en ocasiones, como en esta, una buena traducción renueva el lenguaje sin traicionar el estilo. Me explico: si en las traducciones de esta obra de los años 50 o 60, utilizaban el adjetivo “pálido” en esta traducción emplea el adjetivo “lívido” que actualmente la mayoría de los lectores entiende porque refleja la falta de color en el rostro, sin embargo en otro tiempo “lívido” se refería al color amoratado, aunque aún siga siendo la primera acepción en el diccionario de la Academia.

Toda esta farragosa explicación es para apoyar el argumento de lo importante que es una buena traducción para darle el valor adecuado y justificar una edición de este tipo dentro de la gran oferta que tenemos en nuestras librerías.

Repito, un libro que os aconsejo para este verano tanto para aficionados al género como para el resto.

Nacho GO

Un pensamiento en “El asesino vive en el 21…

  1. Me parece genial tu alegato en favor de las buenas traducciones. En cuanto al libro, no sé, en principio no me ofrece nada suficientemente novedoso, pero veo que te ha gustado y lo del humor me llama la atención. Miraré más reseñas y ay veremos.

    Un saludo,
    Laura.

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