Lena y Karl…

Lena y Karl. Mo Daviau.

Viajar en el tiempo… ¿es posible?

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EDITORIAL Blackie Books
TÍTULO ORIGINAL Every Anxious Wave.
TRADUCTOR Andreu, Carles
ENCUADERNACIÓN Cartoné
Nº PÁGINAS 320
ISBN 978-84-17552-33-6
DIMENSIONES 210 x 140 mm.
PESO 300
FECHA PUBLICACIÓN 12-06-2019
21.00€

Es curioso que mi verano lector comience con una novela en la que la trama principal gira en torno a los viajes en el tiempo… algo que siempre me ha parecido fascinante aunque en realidad más que los viajes en el tiempo soy una gran fan del poder de la teletransportación. Quizá por eso uno de mis últimos blackiebooks preferidos sea La extraordinaria familia Telemacus, con la que abrí el verano pasado la temporada. Casualidad o no, aquí estoy empezando de nuevo con otro título de la editorial que me despertó mi atención… por la sinopsis… o la portada… o el título… o quizá todo junto.

Lena y Karl es una historia no apta para incrédulos. Ojo, no hablo de fe. Hablo de algo muy común y de lo que todo el mundo ha oído hablar: los agujeros de gusano. ¿Que no? ¿No sabes lo que es un agujero de gusano? Oh, no… tendré que empezar de cero. Bah, si la autora no profundiza en esta cuestión teórica en la que solo parecemos flipar los frikis/físicos/frikis no voy a hacerlo yo. Digamos que es un agujero que un buen día Karl se encuentra en su armario y que le da la posibilidad de viajar en el tiempo. Espero que sigas teniendo fe en la historia… esto promete.

El caso es que estamos en el año 2010, Karl encuentra su agujero de gusano y junto a su amigo Wayne monta un negocio un tanto secreto, o al menos así debería seguir, en el que los clientes podrán viajar al pasado para ver a su estrella de rock favorita, aquella que no habían podido ir a ver en directo o incluso ir a un concierto porque sí. Todo parece funcionar según lo previsto o según las normas que ellos mismos se han impuesto… no se puede interacturar ni cambiar nada puesto que puede interferir en el presente o incluso en el futuro.

Ahí es donde empieza el problema de, nosotros, los humanos… seres inconformistas por naturaleza y sobre todo los dueños del “y si…” así que ocurre lo que no podía pasar: Wayne quiere saber lo que hubiera ocurrido si hace un “pequeño cambio” en la vida de uno de los ídolos de la música de los sesenta. Pero eso incumple totalmente las normas así que Karl, con los nervios de ver que su amigo iba a cometer un error, o no, lo hace viajar al año 980 en vez de al 1980 y por circunstancias obvias que tienen que ver con la falta de recursos eléctricos en esa época no puede traerlo de vuelta. A partir de ese momento la autora nos presenta a Lena, una astrofísica con una personalidad marcada por su pasado y con la que Karl contacta para que le ayude a devolver a su amigo al presente.

Bien, ahora ya no solo tenemos un agujero de gusano sino que también tenemos una astrofísica. Fantástico. La cosa garantiza asustar a cualquier lector de a pie. Pues no. Mo Daviau no profundiza en ninguna de las causas por las que se genera el agujero de su novela, tampoco profundiza en su funcionamiento ni en lo que le pasa a los cuerpos cuando viajan a través de ellos, no nos explica cómo se pasa desde el punto de vista científico de una época a otra ni cómo ocurren alguna de las cosas que cualquier medio especialista o interesado en el tema podría cuestionar. Aquí hemos venido a disfrutar de la historia y eso es lo que hacemos. Viajar junto a Lena y Karl a través del tiempo donde la excusa para traer de vuelta a Wayne y asistir a míticos conciertos se convierte en la búsqueda de uno mismo viajando a esos momentos que crearon de alguna forma un trauma en los protagonistas. Y lo hacen aprovechando el regalo que el armario de Karl les da para poder cambiar alguno de esos detalles que siempre les han atormentado y que probablemente haya sido justamente por la imposibilidad de poder cambiar aquello que no volverían a hacer o comprender la injusticia con que la vida a veces nos golpea.

Sin embargo Lena y Karl parecen vivir en una dimensión paralela en el que ni los ajustes ni el efecto mariposa parece separarlos. Una historia en la que lo he pasado de fábula viajando a algunos de esos conciertos que en la adolescencia quedaban tan lejos o tan inalcanzables o pensando en que nunca tocaría nada de mi pasado por miedo a que el efecto mariposa me arrebatara el presente. Quizá tú aproveches para cumplir sueños que se han perdido porque ya resultarían imposibles. Quizá la vida no se hubiera llevado a aquello que más querías. Quizá todo hubiera sido diferente y sin embargo todo hubiera acabado igual. Quizá no existan los agujeros de gusano ni el efecto mariposa. Lo que sí está claro es que en la novela hay mucho más que viajar al pasado, está todo lo demás… que en realidad es lo importante de la historia.

¿Y tú? ¿Viajarías en el tiempo para ver a tu cantante favorit@? 

Eris

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