El último barco…

 El último barco. Domingo Villar.

Al fin…

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Editorial: Siruela
Colección: Nuevos Tiempos 424
ISBN:978-84-17624-27-9
Edición: Abril de 2019
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Páginas: 712
Dimensiones: 150 x 230
Tema: Novela policiaca y thriller
23,95 €

Al parecer el emblemático bar ‘Eligio’ de la ciudad de Vigo vuelve a abrir sus puertas después de cuatro años cerrada. Aunque parezca que esto no tiene pinta de introducción literaria, tenemos que recordar que esta taberna típica es la preferida para alimentar cuerpo y espíritu, del policía Leo Caldas, el protagonista de esta gran serie. Si los habituales tuvieron que esperar cuatro años, los seguidores de Domingo Villar esperamos bastantes años más para ver publicada la tercera parte de esta serie ambientada en Vigo y sus alrededores.

Pero el escritor supo recompensar nuestra espera aportándonos más de 700 páginas de buena literatura criminal. Parece que con el tiempo el autor necesita más palabras y más páginas para contarnos lo que él quiere. Cuando pasa tanto tiempo entre una novela y otra, como lectores, tenemos una impresión que, como pasa con los recuerdos, puede no ser del todo exacta, pero lo que cuenta para nosotros es reflejar precisamente las impresiones de un lector. Como en todas las series en las que me meto, no creo necesario haber leído las anteriores, ni siquiera respetar el orden, pues la habilidad de los escritores, como en este caso, es más que suficiente para dejarnos claro lo necesario para disfrutar de la trama. La primera serie apenas llegaba a las 200, la segunda pasaba de las 400 y esta se lleva la palma. Sin embargo todas responden al mismo tipo, novelas con tramas bien urdidas y muy bien cerradas, pistas dejadas para el lector avezado, con personajes bien caracterizados, muy verosímiles y un escenario muy significativo a través de una prosa que parece reflejar el viento, la humedad, el calor y el sentimiento impregnando las páginas. Se nota mucho buen hacer, grandes dosis de ironía (que los gallegos llaman “retranca”) y solvencia narrativa. Así que no es de extrañar que con solo dos libros en su haber haya consolidado como uno de nuestros autores de novela negra más  destacados  y  valorados,  tanto  a  nivel  nacional  como internacional. 

El palmarés de premios de Villar es como para empapelar un salón y su popularidad es tremenda, un autor muy conocido hasta entre los que no leen porque su primera obra, en su versión en gallego, era lectura obligatoria en muchos centros educativos de la comunidad.

En esta novela Villar nos presenta varios frentes en la trama a través de los  titulares del  periódico  que  hablaban  de  varios  sucesos  más  o  menos lejanos: robos bancarios, agresiones a unos ancianos y un niño asesinado en Portugal, la rutina habitual del trabajo de un policía. 

A pesar de ello, como a veces ocurre, todo puede cambiar en un momento: la joven Mónica Andrade ha desaparecido. Su padre, un prestigioso cirujano de poderosas influencias, está seguro de que algo le ha pasado y busca una urgente intervención policial: el domingo su hija no apareció a la comida familiar que tenía concertada, tampoco el lunes asistió a impartir sus clases diarias de cerámica en la Escuela de Artes y Oficios de la ciudad. Unos días antes, un temporal de lluvia y viento había azotado con violencia la costa y aunque ahora brillaba el sol, el padre de la joven, un prestigioso médico, presentía que algo malo le había ocurrido a su hija.

En un primer reconocimiento a la vivienda de Mónica, una casita pintada de azul en la parroquia costera de Tirán al otro lado de la ría, Leo Caldas y su subordinado Estévez efectúan un cuidadoso registro pero no encuentran evidencia alguna de ningún crimen. De la misma manera los vecinos no  saben  nada  y  tampoco  han  visto  a nadie  que  resulte  sospechoso. Parece ser que había cogido el barco para ir a trabajar y la única certeza que tienen es que no  llegó  a  dar  las  clases  ni  a  atender las horas de tutoría habituales. Podría pensarse que la joven se ha embarcado en un inesperado viaje, pero Caldas no encuentra certezas de tal cosa.

Este es el estupendo arranque de la novela y el autor nos va llevando paso a paso por todo el trabajo policial de una manera asombrosamente amena, con una intriga muy bien mantenida y formando poco a poco una serie de personajes con los que van interactuando. Pero por mucho que  Leo Caldas quiera atar cabos, estos se resisten…

Caldas es un personaje solitario, tímido, fumador empedernido que le gusta beber vino blanco. Espero que Domingo Villar no continúe con esta progresión en la publicación de sus trabajos porque aunque siga aumentando en número de páginas no me atrevo a hacer los cálculos para adivinar la fecha de la cuarta entrega.

Una lectura muy recomendable, una serie a la que tengo mucho cariño por su combinación de profundidad sicológica mezclada con un delicado retrato social que tan bien nos representa a los gallegos. Una prosa bien equilibrada con un dominio de los diálogos donde tanto encontramos palabras como silencios. Una trama con un desarrollo suave de un trabajo policial paciente sin grandes extravagancias ni giros gratuitos y siempre con las dosis de humor habituales.

Nacho GO

 

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