Un francés a medianoche…

… de Anna Carreras.

La sublimación del sexo como fuente de vida

9788416259823

EDITORIAL Navona Editorial
MATERIA Ficción erótica
COLECCIÓN Navona Ficciones
ENCUADERNACIÓN Tapa dura
Nº PÁGINAS 160
ISBN 978-84-16259-82-3
DIMENSIONES 155 x 235 mm.
FECHA PUBLICACIÓN 2017
PRECIO 15.00€

Sinopsis

Después del gratificante cambio de estilo detonado en su antepenúltima novela, Penumbra en París, donde el lenguaje se clarifica y se abandona el barroquismo de sus primeras obras, Anna Carreras ha escrito una novela donde el protagonista es el magnetismo del sexo.

En Un francés a medianoche encontrarán sexo explícito, a veces poético, nada pornográfico y sin metáforas cutres ni tradicionalmente manidas. Al coño, coño, y a la polla, polla.

Debemos reaccionar ante unos preliminares lentos, reconocidos según un código compartido, y trabuquemos la gran idea occidental del sexo como mecánica horizontal. No somos robots ni nos premian con una galleta. Aparquemos el misionero. La trascendencia que aquí se persigue es la del éxtasis permanente, el clímax sin fluidos.

Esta es la historia de una tigresa blanca que aplica la misma seriedad escribiendo que rematando un francés. La antigua secta china de las Tigresas Blancas dedica casi una década al arte de la felación para ganar el pulso a la biología y rejuvenecer entre cinco y quince años. Para lograrlo, deben catar el mayor número de hombres durante los tres primeros años. No es un juego ni estamos ante el todo vale. La tigresa blanca actúa virgen en trabas morales y culpabilidades cristianas. Blanca tiene veinticinco años y recién emprende el camino de la incorruptibilidad. Ella es occidental y vive en el siglo XXI: ¿se atreven a entrar en su mundo?

“Le empujó la cabeza hacia abajo con la poca delicadeza que tengo y la mucha rabia que siento. Notó el glande en la entrada de su tráquea. Lo había visto en alguna porno y pensaba que era mentira.”

La autora

Anna Carreras (Barcelona, 1977) es autora de las novelas Camisa de foc (2008), Tot serà blanc (Premio Alexandre Ballester 2008), Unes ales cap a on (2011), Ombres franceses (2016) y Fes-me la permanent (2016), ahora traduce a Elena Ferrante y escribe artículos poéticos en la prensa. Como ensayista destacan El cervell i les venes (2005) y Altaió i Vinyoli a “Santa Follia de Ser Càntic” (2014), centrados en la poética de la posmodernidad.

Mis impresiones

He emprendido la lectura de este libro como si de un desafío cultural se tratara. Me explico. Cada vez que discuto sobre géneros, mantengo que los libros están por encima de los mismos, es decir, el escritor se apoya en algo preconcebido para crear un universo y unos personajes a medida para poder expresarse. Siempre defiendo esta premisa, un género poco atrayente para nosotros puede aportarnos más de lo que creemos.

Para ser consecuente con mis convicciones tenía ganas de leer algo de literatura erótica que excluyera lo más popular (véase Grey y sus diferentes sombras). Así que dejándome llevar por el criterio editorial de Navona emprendí la lectura de Un francés a medianoche de Anna Carreras.

La sinopsis editorial es perfectamente clarificadora y nos explica lo que vamos a encontrar en sus páginas sin estropearnos en absoluto la narración. Sexo en estado puro, sin poesía. Con toda la sordidez que producen las acciones aisladas de los sentimientos. El sexo por el sexo. El sexo como camino y como meta.

La lectura ha supuesto una experiencia como lector por adentrarme en una narración a la que no estaba acostumbrado. Estamos habituados a que las narraciones de actividades sexuales aparezcan como un resultado, acompañadas de algo que les aporte un sentido o trascendencia significativa, en este caso, la protagonista nos relata sus experiencias y su intención desde el principio y nos lleva a un final sujeto a muchas interpretaciones. Vive en función de sus experiencias sustrayéndonos de todos los demás elementos. Una declaración de intenciones que no evita que pensemos en lo que hay detrás, un rechazo a las convenciones occidentales y a su propia madre que se incluye en la narración cuando recuerda sus enseñanzas, a modo de frases hechas y lugares comunes de los que ella pretende huir.

Lo dicho, una experiencia diferente en 160 páginas. A medida que iba leyendo me asombraba de la capacidad Anna Carreras para contar con ese detalle y esa propiedad tan prodigiosa. Esta temática no es la que más me interesa cuando busco un libro en el que habitar durante unos días y será difícil que me vuelva acercar a dicha temática, pero sigo convencido de que las palabras están por encima de los géneros.

Nacho GO

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4 pensamientos en “Un francés a medianoche…

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