El crimen del ómnibus…

… de Fortuné du Boisgobey.

cubierta rustica EL CRIMEN DEL OMNIBUS- 15X23.indd

Ilustraciones originales de Charles Dana Gibson, Gottfried Heinrich Wilda.
Traducción: Eva María González Pardo.
Introducción: Juan Mari Barasorda.
Colección: dÉpoca Noir
ISBN: 978-84-943634-9-8
15X23 cm y 312 páginas
Encuadernación rústica “dura” cosida con solapas largas
P.V.P. 18,90 €
(Incluye marca páginas y lámina réplica de la ilustración de cubierta)

Sinopsis

Nos encontramos en París en 1878. Una joven muere misteriosamente en un ómnibus de la ciudad. El pintor Paul Freneuse —testigo de la escena—, al darse cuenta de que la joven que viaja junto a él está muerta, comienza a pensar que tal vez ha sido asesinada sin que ningún pasajero se haya dado cuenta, y comparte su deducción con su amigo Binos. Freneuse debe ocupar su escaso tiempo en completar el cuadro que presentará a la Exposición Universal, pero Binos no cejará en la investigación del crimen. El lector hará entonces un recorrido por el París más bohemio, con pistas salpicadas en cada capítulo —una aguja envenenada, el fragmento de una carta…—, una historia de amor, un par de asesinos particularmente audaces, un policía profesional…

Con la lectura de El crimen del ómnibus (1881) el lector realiza un verdadero viaje en el tiempo al París bohemio de la Belle Époque. Ofrece misterio a sus lectores, pero también una crónica social de la época y los comienzos de la policía criminal francesa.

El autor

Fortuné du Boisgobey (1821-1891). Reconocido escritor francés impulsor del «roman policier» y la «sensation novel» y maestro en el «thriller urbano». Fue el escritor de novelas criminales más leído durante dos décadas.

Su mérito radica no solo en el volumen de producción, sino en su capacidad para transitar desde la novela procedimental —basada en la investigación policial— a un género absolutamente en boga hoy en día como es el «thriller urbano», en el que Boisgobey se convirtió en un maestro gracias a la creación de misterios que incitan a su resolución por un investigador aficionado.boisgobey_age

Las novelas de Boisgobey retratan a criminales, policías y detectives, pero nos muestran por encima de todo la vida de aquel París de la Belle Époque en el que el siglo XIX comenzaba a declinar: el París de Montmartre y las cenas literarias.

Mis impresiones

Con esta nueva publicación, obra inédita en castellano, dÉpoca recupera la obra mejor considerada de Fortuné de Boisgobey, pionero en los misterios en «habitación cerrada» en movimiento, en una preciosa edición ilustrada. Con esta novedad inaugura la colección de Misterio dÉpoca Noir. Las ediciones de esta editorial siempre me parecieron espectaculares, pero cuando me enteré de que esta edición iba a ser en rústica reconozco que me rechinaron un poco los dientes, pero la sangre no llegó al río. Cuando tuve en mis manos el volumen reconocí lo que se indicaba como “rústica dura”, el volumen es con cuadernillos cosidos, la cubierta tiene un gramaje muy pesado y las solapas llegan hasta el final reforzando las tapas. Aparte de venir acompañado por las fenomenales ilustraciones de la época, es un formato muy apetecible y quedé totalmente convencido.

Pero no juzguemos el libro por la portada; dÉpoca me vuelve a descubrir un clásico en una novela muy entretenida con cantidad de ingredientes muy interesantes: desde el retrato de los personajes hasta la ambientación que nos permite conocer las costumbres y la vida en París de los artistas y demás habitantes, desde los pobres inmigrantes italianos hasta los burgueses más acomodados.

Paul Freneuse  es el testigo del crimen, un pintor con talento y grandes cualidades personales. Un personaje que se apasiona con facilidad y se desinteresa con rapidez. Alguien totalmente disperso, con frecuentes distracciones, pero que al final se vuelve con pasión a su arte. Su amigo Binos, otro pintor, es un artista mediocre más amigo de la cerveza que del trabajo, un filósofo de bar, aunque buena persona y ante todo divertido. Es Binos el que jugará al “detective”, utilizando un razonamiento matemático, el modo de pensar en el que se va de lo conocido a lo desconocido. Binos es también quien conoce a Piédouche, un reservado hombre de mundo que lo ayudará en sus pesquisas.omnibus-1878

Pasión por el arte y amores apasionados, maldad sin miramientos y secretos familiares son los elementos a disfrutar en esta obra. Las dosis de intriga tienen un tono particular: muchas veces tenía la impresión de que el suspense reside en el hecho de que el lector sabe más que los protagonistas. Igual que en las películas de Hitchcock, la tensión aumenta en mayor medida porque el lector supone los acontecimientos que van a ocurrir con más intensidad que cuando el protagonista y el lector lo experimentan al mismo tiempo. En la novela los diálogos juegan un papel trascendental, son el punto de apoyo fundamental donde se apoya el desarrollo de la trama. Otra característica esencial es que es una novela lineal, que no se apoya en momentos anteriores para aumentar o justificar el desenvolvimiento de la historia.

También tengo que destacar el gran trabajo de traducción de Eva María González Pardo y sus notas a pie de página, que van explicando ciertos aspectos interesantes de la ambientación. De la misma forma el prólogo del divulgativo Juan Mari Barasorda, al igual que en otros volúmenes de Misterios de Época, aportan un valor añadido. Ambas aportaciones hacen que este volumen sea una edición crítica en toda regla. Un excelente trabajo.

Nacho GO

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