La broma infinita…

… de David Foster Wallace.

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Aún no me creo que haya llegado hasta aquí, ¿a dónde? pues no solo a empezar este monstruo sino a terminarlo e incluso a atreverme a hablaros de él y hacerlo desde abajo, desde donde me encuentro porque solo verme en la tesitura de intentarlo sin que penséis que estoy de broma me siento pequeña, aunque claro… después de cargar con semejante volumen durante un mes en mi bolso, sí, lo he hecho, y la edición 20 aniversario, la que pesa exactamente 1.500 gramos, más mi tablet, más la libreta de notas, más el móvil, la cartera… creo que incluso he empequeñecido aunque solo sea unos centímetros.

Hace tiempo que no me apunto a retos pero este año tenía uno en mente. Después de conocer a Foster Wallace en su experiencia religiosa con el tenis (maravilloso) sabía que quería también entrar en su novela infinita, su broma. Así lo hice y aquí estoy, viva y todavía con sus más de 1.200 páginas retumbando en mi cabeza.

Me parece importante que sepáis que para leer esta novela se necesitan como mínimo dos puntos de libro, uno para marcar la página en la que nos quedamos cada día y otro para que no se te abran las muñecas cada vez que tengas que visitar una de sus notas al final del volumen, algo que a mí no me ha supuesto un gran trauma ya que yo este tipo de tochos lo leo con un atril muy cómodo (también en el bolso) que también ayuda a los “raros” como yo a no llevarse un disgusto si se dobla demasiado el libro. El mío acabó perfecto, como siempre :)(1)

En mi humilde intento de hablaros de La broma infinita primero os diré que es una lectura inolvidable tanto por su peso oficial como por el peso de todo lo que encontramos en su interior y que además de todo esto se convierte, tanto mientras se lee como una vez terminada, en algo que no tiene parangón con cualquier otra cosa que se te ocurra, su lectura es tan absorbente por momentos que todo eso que te encuentras se convierte en una sensación difícil de explicar y genera en el lector una especie de adicción que sigue ahí día tras día de la que es difícil deshacerse.

Y empieza la fiesta… Nos situamos en varios escenarios que aparentemente no tiene nada que ver pero confías, confías en que en algún momento todo cobrará sentido y a medida que avanzas vas entrando en varios años diferentes como el de la Hamburguesa Whopper, el del Superpollo Perdue, el año de Glad o el año de la Ropa Interior para Adultos Depend y sigues sin saber a dónde vas ni si el autor te está tomando el pelo, pero es David Foster Wallace, yo no me rindo y pienso… quizá no sea tanta locura estos títulos, ¿no? ¿O a veces no nos acordamos de algunos años no por el número sino por un acontecimiento importante? Pero atentos porque también hay personajes de los que hablar. Tenemos a una familia, los Incandenza, y conocemos a todos los miembros de la misma, el cabeza de familia que fundó la Academia Einfield de tenis con tendencias suicidas que además tiene una larga carrera como cineasta entre las que destaca una película bajo el mismo título de esta novela, peligrosa para quien se decide a visualizarla. También está su esposa, que oculta mucho tras esa fachada y a unos hijos tan distintos que sus vivencias abren un abanico de posibilidades para el argumento de esta novela de trama infinita.

Pero aún no os he contado nada… También tenemos un centro de desintoxicación, la Ennet House, que tiene un peso importante en la novela (2) porque si en esta novela hay algo que no falta son las adicciones a todo lo que se te pase por la cabeza y mientras lees te das cuenta de que quizá mientras lo haces te estés convirtiendo en eso, un adicto a esta lectura por su dificultad para olvidar los detalles, esos detalles que se te graban a fuego. Sin embargo es posible que sigamos sin saber encajar las piezas pero ya no nos importa… seguimos leyendo y nos encontramos con unas muertes contadas de una manera como nunca había leído… y me río con ellas, sí me río aunque sea difícil de creer pero también me pregunto… ¿esto es David Foster Wallace o es que aún no he leído suficiente en mi vida?

Leer La broma infinita ha supuesto un reto tan grande que es imposible que yo pueda recomendar este libro a ningún tipo de lector, porque es un libro que te busca y con el que mientras lees te enfadas a la vez que te dejas llevar hasta un lugar que desconoces y que al principio dudas si merece la pena pero llega un momento en que eso no importa porque te ríes con lo que lees hasta tal punto que carcajeas y sueltas onomatopeyas tú solo en tu lugar de lectura y buscas a alguien que pueda acompañarte en eso que estás sintiendo (3). Una novela que he disfrutado mucho no, muchísimo, y de la que no soy capaz de explicar el porqué porque hay que vivirlo.  Una lectura que mucha gente compagina con otras para que no se haga pesada pero yo no he podido, necesitaba sentir que la llevaba conmigo hasta el punto de echarla de menos una vez acabada. Me dediqué plenamente a ella y cada día estaba deseando sentarme para ver qué era lo que se le ocurría a Wallace una vez más.

Una novela que resumiría con dos palabras… adicción y muerte es lo que encontramos mezcladas con unos personajes sublimes, los ya presentados, terroristas que van en sillas de ruedas, espías que se visten de mujer (cada vez que lo recuerdo…), drogadictos, camellos, prostitutas… y la partida de escatón… Qué grande era Wallace, señores, este hombre se adelantó a su tiempo… En La broma infinita tenemos muchos puntos que podrían ser relacionados con nuestra más ferviente actualidad y hace que te quedes atónito  al leerlo.

He tardado más de un mes en traer a mi planeta esta lectura y tengo que reconocer que por un lado me alegro de haberlo hecho pero por otro lado me da pena porque seguía estando ahí. Ahora el libro se va a la estantería y siento miedo porque me genera ansiedad desprenderme de él aunque solo sea unos metros y pasar de verlo de frente a verlo a mi espalda. Miro de reojo y dijo… no. Tú te quedas una temporada más a mi lado. No quiero dejarlo marchar. Me rindo a los pies de este escritor. ¿Por dónde sigo ahora? (4)

Eris

(1) Tres párrafos y aún no os he contado nada de la novela, no sabéis a dónde os llevo ni lo que os vais a encontrar en ella. Bien.

(2) He vuelto a poner la palabra peso. Eso es para que lo tengáis en cuenta.

(3) Tengo aquí la necesidad de apuntar que sin la compañía de MientrasLeo esto no hubiera sido lo mismo. Desde aquí mi eterno agradecimiento a sus noches en vela 😉

(4) He pasado por alto muchísimas líneas argumentales que quizá debería haber nombrado si quisiera convenceros de lo que hay dentro de esta broma pero ha sido premeditado. Si alguien se anima a leerlo estaré encantada de acompañarlo de nuevo en este camino, qué digo camino… en este laberinto del que poco importa si encuentras la salida.

 

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8 pensamientos en “La broma infinita…

  1. No sé si debería comentar , vayan a tirarme de las orejas 😜😜😜.
    Te ha quedado una reseña preciosa! A la vez desenfadada y con sus puntos de reflexión.
    Tengo la edición de Bernie, la compre cuando se la vi a él, está en la estantería, a mí me asusto una vez la tuve en las manos y busco el momento, me produce vértigo mirarla…Pero después de leerte, mmmmmm, dan ganas de pegársela a las manos.
    Tiraré de ambas si me animo
    Besotes

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  2. Una vez leí una entrada que dice así: “la vida es to short para leer la Broma Infinita”. Hay personas que lo dejan en el camino pero tú has salido airosa. El autor me llama mucho, sobre todo porque hay una especie de culto o personas que le rinden culto a su personalidad y a sus frases pero como leí por algún lado “no se atreven a terminar siquiera un libro de él”. Creo que no seria el libro ideal para empezar con él ¿cuál me recomiendas?

    Por cierto, me encantó tu entrada 😉

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    • Pues mira… Mi relación con Wallace empezó con “El tenis como experiencia religiosa”. No tiene que gustarte el tenis para darte cuenta de que escribe de manera única. Creo que da igual de lo que hable… Todo es maravilloso. Si descubres en un libro corto que te gusta ya puedes lanzarte. “La broma infinita” es mi segundo Wallace. El del tenis también anda por aquí reseñado. Puedes leerla en la pestaña del autor. Ya me contarás! Mil gracias!

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  3. A DFW lo tengo dentro del capítulo personal de “obligatorios a leer”, pero aún no me he atrevido con ninguno de sus títulos. “La broma infinita”, pese a su longitud, es el que quiero que caiga, pero su ‘peso’ me echa para atrás. No obstante esta reseña tuya me ha puesto los dientes largos porque veo que has disfrutado, que te has reído, que te has asustado, que te has perdido, que te ha dado lo mismo perderte porque estabas disfrutando con el mismo acto de lectura…, que te hiciste adicta a la prosa de DFW… Jó, con estas confesiones que nos hace a ver quién es el guapo que no desea ponerse con esta broma.
    Muchísimas gracias por tu reseña, interesante y agradabilísima de leer.

    Un beso

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  4. Hola 🙂 Desde la reseña que leí a MientrasLeo lo tengo en mi cabeza, resonando y has venido un poco a darme la puntilla para tirarme a la piscina. Que sea un tocho de 1200 páginas no me asusta para nada, digamos que gracias a Sanderson / Martin / Rothfuss el volumen no es un problema para mi 😄 Me atrae mucho la extraña y peculiar propuesta. Creo que este año va a caer, es bastante probable. Un abrazo^^

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