La casa de hojas…

… de Mark Z. Danielewski.

portada_comercial

TRADUCTOR: Javier Calvo
ISBN: 978-84-92837-46-5
PÁGINAS: 736
FECHA DE PUBLICACIÓN: 11/11/2013
FORMATO: RÚSTICA 24 X 17 CM
29´90€

Esto no es para ti… ¿O sí? ¡Quién sabe! Desde luego no lo descubrirás hasta que no entres en la casa y veas… que es mucho más de lo que esperas…

En La casa de hojas nos encontramos con dos historias que fácilmente se distinguen por la letra escogida para su impresión. En una de ellas conocemos a Will Navidson, un famoso fotoperiodista premiado con el Pulitzer por una fotografía que todavía sigue resonando en mi cabeza. Will se traslada con su familia a una nueva casa en un entorno alejado de la vorágine de la ciudad y con esa mudanza pretende que las cosas cambien, que su matrimonio se salve después de verse seriamente dañado por su adicción al trabajo. Will está casado con la exmodelo Karen Green y junto con sus dos hijos pequeños se mudan a esa nueva casa de ensueño, sin embargo esa casa presenta una particularidad arquitectónica que descubren después de unos días de ausencia: su interior es inexplicablemente más grande que el que debería ocupar, tan solo en una minúscula medida casi inapreciable pero que pronto se convierte en una obsesión que invade el núcleo familiar y por supuesto no deja a Navidson descansar tranquilo.

Esa es la forma en la que los lectores nos enganchamos/obsesionamos con esa casa… Y así se da el pistoletazo de salida al expediente Davidson, un documento impactante que narra todos los sucesos/situaciones que ocurren en la casa de Ash Tree Lane, es decir, La casa de hojas, en la que Will tratará de averiguar qué secreto esconde esa casa, si es que lo tiene… Y para ello pide ayuda, porque la cosa no parece sencilla ni de resolver ni de comprender y su escasa paciencia le hace buscar ayuda en su hermano gemelo, un profesor universitario con aires de grandeza y ansioso de fama e incluso de un experto grupo de espeleólogos que tratarán de encontrar las respuestas a todas las preguntas que la familia Navidson se va planteando.

Interesante, ¿no? Pues pasen y vean porque estamos a punto de conocer a Johny Truant, un joven tatuados de Los Ángeles que de la mano de su amigo Lude “vive” a velocidad de vértigo quemando las horas del día y de la noche a golpe de excesos que no cesan hasta que se encuentra con el legado del anciano Zampano y la vida de Davidson en esa casa que se convierte en suya, en tuya y en la de todos los que te rodean porque transmitirás esa obsesión que se apodera de ellos, que se apodera de ti hasta tal punto que no podrás dejar de mirar tu casa sin recelo, mirar las casas de los demás… y hablarás de la casa de hojas desde el principio hasta el final y cuando cierres el libro te sorprenderás volviendo atrás, esta vez pasando quizá por alto toda esa cantidad ingente de datos y notas a pie de página, a un lado y a otro que te hacen girar el libro hasta convertirlo en un remolino que se ha apoderado de ti durante días y conforma un laberinto del que es difícil salir.

Cuando empecé a leer La casa de hojas hubo muchas y diferentes opiniones que  acrecentaban mi curiosidad por avanzar. Unos me decían que era una lectura difícil (cierto), otros que viajaría a lugares inexplicables (cierto), otros que sería divertida (cierto) y otros que no me dejaría dormir (cierto también). La dificultad de esta lectura proviene principalmente de las numerosas notas con las que el autor nos transporta a cada uno de los puntos importantes a tener en cuenta para dar una “explicación” (si la hay) a la creación de esta alucinante historia en la que nos vemos envueltos, pero si eres capaz de dejar a un lado ambas historias para adentrarte en cada una de esas notas no veo nada que dificulte el tremendo disfrute de semejante obra. Yo no lo he hecho, me decidí desde el primer momento a tomarme esta lectura con calma, creo que google ha trabajado más que nunca durante la semana que duró La casa de hojas en mis manos y con cada nota lo único que conseguía es que mis ojos se abrieran como platos una y otra vez.

Los lugares inexplicables a los que nos hace viajar La casa de hojas son justamente los que consiguen esa semilla que va creciendo en ti como lector para que sigas leyendo y disfrutando de esta historia como nunca habías imaginado, será un viaje divertido en el que la tremenda edición de la misma hará que no te importe tener que hacer piruetas y resolver acertijos para seguir leyendo y entrar en el juego que la casa te propone.

Y lo de dormir…  Aquí tengo que hacer una mención a mi zona de confort con la que no me acerco a libros de terror y quiero dejar claro que no se trata de un libro de terror al uso pero que sentirás miedo, porque la casa de los Navidsdon no es que dé miedo, se convierte en otra cosa, no resulta exactamente siniestra o peligrosa pero destruye cualquier sensación de seguridad o bienestar que puedas poseer y aconsejo tener a una persona con la que puedas compartir cada una de las emociones que te produzca a medida que avanzas en la lectura porque yo… necesité el apoyo de _____________ porque sin ella a lo mejor no hubiera podido seguir avanzando por una novela cuyo interior excede como poco en seis veces a la novela vista desde afuera y que sería capaz de leer seis veces consecutivas llegando a la misma conclusión una y otra vez: asombrosamente fascinante. Volveré a leerla y hoy aun sigo abriendo al azar por alguna de las páginas recordando esos momentos en los que no era capaz ni de mirar a mi alrededor de reojo, volveré a coger la lupa, volveré a sentir y a sorprenderme a mí misma leyendo algo que nunca pensé que sería capaz de leer.

Todavía tengo pesadillas…

El análisis de cada una de las relaciones y personalidad de los habitantes de la casa, de los visitantes de la casa y de los “lectores” de la historia que ocurre en la casa es tremenda, no sé ni cuántas veces me sentí identificada con cada uno de los pasajes de análisis que se mencionan, ni cuántas veces sentí en mi piel lo que allí ocurría dándome cuenta de que no puedo expresar con palabras el agradecimiento a ________________ que hizo que La casa de hojas cayera en mis manos después de tanto tiempo esperando a que se me pusiera delante.

Sé que apenas he hablado de los protagonistas y sí de la casa pero no lo he hecho porque eso es algo que el lector debe descubrir por sí mismo. Conocer a Navidson y a su familia me ha dejado huella pero conocer a Truant ha sido tremendo. Sus notas nos alertan de lo que podemos llegar a sufrir con el expediente Navidson, quizá incluso podamos perder la razón o mirarnos al espejo y no llegar a conocernos. El expediente Navidson cambió a Truant y La casa de hojas nos lo cuenta a través de sus paginas llenas de sorpresas que lo convierten en una lectura imprescindible e inolvidable.

Gracias ____________. No puedo decir más.

Has necesitado menos de cinco minutos y medio para leer lo que te he querido contar… y eso que no te he hablado de Zampano…

NOTA: He querido suprimir el nombre de la persona responsable de mis noches de insomnio pero todos sabéis que es “la chica del palo” 😉 G R A C I A S, lo demás… ya lo sabes 😉

Eris

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9 pensamientos en “La casa de hojas…

  1. Por todos esos “cierto”, porque volverás a leer algo que nunca pensaste que serías capaz de leer, porque quien te llevo a leerlo es ” la chica del palo” … Anotadísima en mi “lista de deseos”.
    ¡Gracias por tu magnífica reseña! Besos

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    • Es que es cierto… Para mí ha sido mucho más de lo que esperaba. Las sensaciones que me generó no sé qué han tenido… Por un lado me gustaría volver a vivirlas como nuevas y me da pena haberlo leído ya y por otro… Salgo corriendo… Espero a que me lo cuentes vale? Un besazo!

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  2. Me hice con este libro cuando estuvo de moda y lo dejé en la estantería, esperando que pasará el fervor y así poder leerlo con tanto comentario leído por aquel entonces. Ahora me lo has recordado, y sí, ahí sigue, en la estantería 🙂

    Un abrazo

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  3. Hola 🙂 Quiero ya, lo necesito, lo quiero, me acabas de vender el libro totalmente. Cabe decir que ya lo conocía un poco y ya me habían dicho que me iba a gustar, pero es de esto que siempre dejas pasar y va pasando el tiempo y te olvidas. Lo dicho, tiene una pinta estupenda. Un abrazo^^

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  4. Es un libro genial, la verdad. A mime encantó y lo leí compartido. Es para leer compartido, para reirse ypegarse y para disfrutar del agobio de avanzar palabra a palabra página tras página casi como… por un pasillo infinito?
    Te confesaré que se me cayó mientras lo leía un libro detrás de una estantería y no lo recogí jajajaja
    Aléjate de chicas con palo que provocan reacciones adversas 😛
    Besos, me alegra que lo hayas disfrutado. No se trata de tener un blog o de simplemente leer, se trata de disfrutar

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    • De eso se trata… De disfrutar…
      Y ya si te escuchan cuando menos te lo esperas y te sorprenden de esta manera la cosa se vuelve inmensa.
      Te confieso yo una cosa… El marco de la puerta del dormitorio siempre ha tenido una holgura… Me fijé el primer día que me vine a vivir y nunca más. Ahora… Cada noche lo miro y ya no pasa desapercibido… Veo ese agujero TODOS LOS DÍAS y me fijo y me acuerdo de La casa de hojas. Esa es la sensación que me deja el libro es muy grande, Silvia. G R A C I A S.

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