Sonetos…

… de William Shakespeare.

Versión de William Ospina.

Edición bilingüe.

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EDITORIAL Terapias Verdes.
COLECCIÓN Los ineludibles.
ENCUADERNACIÓN Tapadura forrado en tela.
Nº PÁGINAS 336
ISBN 978-84-16259-54-0
DIMENSIONES 210 x 140 mm.
FECHA PUBLICACIÓN 01-06-2016
PRECIO 24.00€

CXLVIII

O me! what eyes hath love put in my head,
Which have no correspondence with true sight!
Or if they have, where is my judgment fled,
That censures falsely what they see aright?
If that be fair whereon my false eyes dote,
What means the world to say it is not so?
If it be not, then love doth well denote,
Love’s eye is not so true as all men’s: no,
How can it? O how can love’s eye be true,
That is so vex’d with watching and with tears?
No marvel then, though I mistake my view;
The sun itself sees not till heaven clears.

O cunning love! with tears thou keep’st me blind,
Lest eyes well-seeing thy foul faults should find.  photoart_10072016101637-01

148

¡Qué ojos puso el amor, ay de mí, en mi cabeza,
Que no coinciden nunca con la visión correcta!
O ¿adónde huyó mi juicio, si ellos ven con justeza,
Si censuro por falsa su mirada perfecta?
Si es bello todo aquello que a mi ojo falso adora
¿Qué está intentando el mundo cuando insiste y lo niega?
Y si no es bello, entonces el amor muestra ahora,
Que ante la vista de otros la del amor es ciega.
¿Cómo han de ser los ojos del amor verdaderos,
Si están tan maltratados por lágrima y desvelo?
No asombra que haya error en mis ojos sinceros:
El mismo sol es ciego mientras no aclara el cielo.

Amor, ciegas con lágrimas las miradas mejores,
Por que mi buena vista no encuentre tus errores.

Cada nuevo Ineludible es una nueva aventura en PlanetaEris. No nos perdemos ninguno y aunque nuestro género preferido es la novela, alguna vez dejábamos espacio para la poesía en momentos puntuales. La historia de cómo esos momentos puntuales se transforman en una tradición o costumbre muchas veces no tiene explicación, simplemente lo vas haciendo y te dejas llevar. Quizá eso es lo que nos ha pasado… raro es el día en que un poema no acaba en nuestras manos al comenzar o acabar la jornada… cuando la mente está tranquila o necesita mecerse para relajarse y con los Sonetos de Shakespeare hemos tenido 154 razones para ello.

Editados de una manera sublime, algo que distingue a esta colección que Navona decidió inaugurar con aquel inolvidable El nadador en el mar secreto, nos encontramos con una publicación en edición bilingüe (que es como la poesía debe ser editada) que ha sido “versionada” y traducida por otro William… pero Ospina, donde solo tengo que apuntar su tremenda habilidad para conseguir que el lector tenga un punto de vista más cercano, si cabe, a lo que estamos leyendo. No solo nos lo acerca sino que lo ha hecho para que lo entendamos y sintamos las confesiones que Shakespeare quiso encerrar en este libro.

El tema que predomina en los sonetos de Shakespeare es el amor que parece sentir un joven perfecto por un “dama oscura” y a pesar de que sería necesario explicar la rima y organización de un soneto no lo voy a hacer… porque si Shakespeare decidió darle un aire distinto a este tipo de poesía incorporando abiertamente los sentimientos que las fases amorosas generan en una persona pues yo también me salto este paso y voy directa al grano.

Los celos, el sufrimiento, las traiciones y la melancolía llenan las páginas de sentimientos que desnudan una relación que el autor ha querido plasmar más abiertamente de lo que se acostumbraba en la época y que tan bien ha conseguido adaptar Ospina. Porque ya sabemos que Shakespeare roza la perfección, sin embargo… cuando leemos una obra como esta en nuestro idioma la dificultad para que cada línea tenga el ritmo y musicalidad buscado por el autor se multiplica y no se disfruta de la misma forma que lo haría un lector del mismo poema en su versión original. Ahí es cuando entra Ospina con su magia y los convierte en algo palpable, algo realmente único que te hace virar la vista a la izquierda para comprobar que lo que estás leyendo es cierto… Que eso que suena tan perfecto y sensible no es un verso manipulado y acoplado para conseguir solo la rima a calzador, porque no hay nada que se desvíe de lo que lees en el original. Todavía me emociono cada vez que cuento a alguien el trabajo que ha debido de llevar este libro. Estamos no solo ante la mejor adaptación de los sonetos de Shakespeare con la que me he cruzado nunca, y creedme… en mi casa hay unas cuantas, estamos ante una obra de arte, creada con mimo de dentro afuera y presentada con un prólogo que he leído al comenzar y vuelto a leer al terminar, algo que no hago demasiadas veces. Merece la pena leerlo, todas las veces que se quieran.

Y merece la pena tener este libro, leerlo, y empaparse del Shakespeare que hay dentro de estas tapas rojas… entre las cuales la naturalidad, la sonoridad y la belleza que Ospina ha conseguido transmitir roza la misma perfección que se siente al leerlo en inglés.

Eris

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Foto: Navona Editorial

William Shakespeare (1564-1616) nació en Stratford-upon-Avon, Warwickshire (Inglaterra). Hijo de John Shakespeare y Mary Arden, fue el tercero de ocho hijos. En 1582 contrajo matrimonio con Anne Hathaway, con quien tuvo una hija, Susanna, y los gemelos Hamnet y Judith.

Alrededor de 1591 dejó a su familia y se trasladó a Londres, donde empezó a trabajar como actor e inició su trayectoria como dramaturgo. Pocos detalles e conocen sobre aquellos años de formación. El 1594 obtuvo una participación en el capital de gestión de un teatro. Dos años después falleció su hijo Hamnet. En 1597 adquirió una casa en Stratford, donde se retiró a vivir hacia 1610. Shakespeare falleció el 23 de abril de 1616. Sus restos mortales descansan en la Holy Trinity Church de Stratford.

Es autor de algunas de las obras teatrales más leídas, representadas, estudiadas y traducidas en todo el mundo, como El sueño de una noche de verano, Hamlet, Otelo, Romeo y Julieta, Macbeth o El rey Lear.

William Ospina nació en Padua, Tolima, en los Andes colombianos, en 1954. Estudió Derecho y Ciencias políticas en la Universidad Santiago de Cali. Columnista, poeta, novelista, ensayista y traductor, ha obtenido, entre otros, el Premio Nacional de Poesía del Ministerio de Cultura de Colombia en 1992, el Premio de Ensayo Ezequiel Martínez Estrada de Casa de las Américas, Cuba, en 2003 y el Premio Rómulo Gallegos (2009). Es autor de cuatro libros de poesía, entre los que cabe destacar El país del viento (1992), y ¿Con quién habla Virginia caminando hacia el agua? (1995), y de numerosos ensayos como Es tarde para el hombre (1992), ¿Dónde está la franje amarilla? (1997), Las auroras de sangre (1999), Los nuevos centros de la esfera (2001) y La decadencia de los dragones (2002). Ha escrito la trilogía de la Conquista, compuesta de las novelas Ursúa (2005), El país de la canela (2008) y La serpiente sin ojos (2012). Su última novela, publicada en 2015, es El año del verano que nunca llegó.

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3 pensamientos en “Sonetos…

  1. Del Shakespeare poeta he leído poco. Siempre me he inclinado más a su lado dramaturgo. Esta edición es desde luego tentadora. Tendré que darme un capricho.
    Besotes!!!

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  2. No soy lectora de poemas, pero a Shakespeare lo he estudiado y lo sigo estudiando. Aunque prefiero sus obras teatrales, sus sonetos tienen una gran relevancia. Besos.

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