Matar a otro perro…

… de Marek Hłasko.

Esta novela tiene todos los ingredientes para convertirse en un libro de culto.

matar_otro_perro1

Traducido por Jerzy Slawomirski y Anna Rubió
ISBN 978-84-16665-01-3
Páginas 
Tapa dura, 14×21 cm
18,50 €

Sinopsis

Híbrido de novela negra, sátira y fábula existencial, Matar a otro perro es la crónica de una estafa perpetrada por dos timadores emigrados a Israel cuya especialidad es desplumar a turistas adineradas. Los pocos días que dedican a planear y ejecutar uno de sus golpes, condensados en una vertiginosa sucesión de diálogos, le bastan a Marek Hłasko para articular un relato magistral y perfilar a dos personajes memorables: Jakub, galán en horas bajas con un pasado traumático y más escrúpulos de los aconsejables; y Robert, el cerebro de la farsa, teórico teatral de café y gran enamorado de Shakespeare, para quien, además de sacar un buen mordisco, lo fundamental es ofrecer una representación digna de su «público femenino».

El autor

marek(Varsovia, 1934 – Wiesbaden, Alemania, 1969) fue el escritor más polémico de la posguerra polaca. A los dieciséis años comenzó a trabajar de camionero. Luego probaría suerte como albañil, peón de fábrica, recepcionista o vendedor ambulante. En 1957 publicó El primer paso en las nubes, luego le siguieron El octavo día de la semana(1957) y El próximo tren al paraíso (1958), éste último coincidiendo con su rebelión contra el sistema. Tuvo que exiliarse a occidente y después de años de desarraigo, escritura y excesos en los Estados Unidos −en compañía de Roman Polanski−, regresó a Europa. Murió a los treinta y cinco años tras ingerir un cóctel de sedantes y alcohol.

Mis impresiones

No sé muy bien qué tienen para mí los autores cuyas vidas han estado cargadas de una buena dosis de drama y tampoco sé qué es lo que despierta en mí tanto interés por conocer las obras creadas por autores nacidos en el Este. En esta ocasión se juntaban los dos factores así que reconozco que no me fijé en la sinopsis, sino que mis ojos se posaron en el nombre de este autor al que no conocía y abrí la tapa del libro… Listo! Matar a otro perro se venía conmigo.

Los protagonistas no se nos presentan. La novela comienza colocándonos directamente en un taxi, escenario donde dos personajes parecen comenzar una nueva aventura de la que ya prevemos fácilmente que se trata de una estafa. Dichos protagonistas no son más que un actor dirigido por su amigo y cerebro de cada una de las escenas que tiene que representar con un solo fin: embaucar a una nueva víctima de su galantería para quedarse con su fortuna.

Es curiosa la capacidad que el autor tiene de meterte en la historia como si de un escenario se tratara, te colocas cómodamente en la butaca y empiezas a disfrutar de unos días en los que estos dos individuos planean y llevan a cabo el engaño al que someten a una adinerada mujer que se encuentra alojada en su hotel. A lo largo de una narración compuesta casi en su totalidad por diálogos a través de los cuales llegamos a conocer a los protagonistas como si ambos abrieran sus inquietudes para nosotros, nos adentramos en una historia calculada por ellos mismos con una realidad pasmosa.

A lo largo de esta novela que no te darás cuenta de cómo va pasando entre tus manos se van dejando entrever pedazos de la vida del propio autor, una vida corta que ha generado una dificultad extrema a los biógrafos teniendo que ser reconstruida a través de testimonios que darían para varios tomos. Las influencias personales que el autor aprovecha para numerosas anécdotas que nos encontramos en Matar a otro perro se encuentran perfectamente detalladas al final de la novela y consigue, si cabe, que apreciemos mucho más el talento de este autor al que su propia experiencia le brindó historias con las que ha ido dejando entrever todo aquello que lo desgarraban por dentro y lo sumieron en una profunda depresión que lo conduciría hasta aquella habitación en Wiesbaden donde decidió poner fin a una vida amarga que, según dicen, se palpa en buena parte de su obra.

“Su vida fue corta y todo el mundo le dio la espalda”
Mensaje que la madre del autor mandó colocar en su lápida.

Marek Hłasko solía decir “perdemos la vida al vivirla” y curiosamente él la perdió inusualmente rápido, pero sus vivencias le han servido para traernos historias como esta en la que las dudas, las ansias de grandeza, el remordimiento y la culpa conforman una historia realmente original con un final que cierra un círculo perfecto.

¿Y qué tiene que ver el perro en todo esto? Estropearía todo el disfrute de la novela así que, de momento, me lo guardo para mí 😉

Eris

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5 pensamientos en “Matar a otro perro…

  1. Hłasko fue el James Dean polaco, incluso más guapo, jaja. Esta novela no la conocía, leí otras: “El primer paso en las nubes” y “El octavo día de la semana”. El traductor fue mi profesor en la universidad, así que a ver qué tal…
    besos

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