Uno de mis hijos…

… Anna Katharine Green.

Traducción: Rosa Sahuquillo Moreno
Introducción: Juan Mari Barasorda
Ilustraciones originales de Louis Betts

Obra maestra de la «madre de la novela de detectives», Anna Katharine Green, conocida como la Agatha Christie de la época victoriana.

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Sinopsis

Un elegante joven circula una tarde de otoño por Nueva York cuando una desesperada niñita reclama su atención y le suplica que entre en la lujosa mansión de su familia, pues su abuelo se ha puesto repentinamente muy enfermo y necesita ayuda. El joven, Arthur Outhwaite, se siente conmovido y acompaña a la pequeña hasta el interior de la casa, donde se convierte en la última persona que ve con vida al anciano, el gran financiero Archibald Gillespie. Antes de morir, este le confía una carta con la petición de que la entregue a una persona concreta, y a ninguna otra.

Por desgracia, la víctima fallece antes de darle más información sobre la identidad del destinatario. Cuando poco después se confirma que hcovera muerto envenenado, surgen infinidad de preguntas: ¿Qué contiene la carta? ¿A quién va dirigida? ¿Quién es su asesino?

En Uno de mis hijos (1901), el joven Arthur Outhwaite se ve inmerso en un apasionante misterio y una compleja investigación que mantiene en vilo al lector hasta la última página, no solo por la búsqueda de la persona desconocida a la que debe entregar la carta, sino por las misteriosas circunstancias que rodean la muerte del financiero.

Anna K. Green se distingue por una bella prosa y la construcción de tramas muy ingeniosas y bien desarrolladas en las que incluyó innovaciones como la investigación forense. La Facultad de Derecho de Yale ha puesto de ejemplo sus libros para demostrar lo peligroso que puede resultar confiar en la evidencia circunstancial.

La autora

Anna Katharine Green (1846-1935) reconocidísima escritora americana considerada «la madre de la novela de detectives» y también la «inventora» de la detective solterona aficionada, la señorita Lutterworth.

Green fue de alguna manera una mujer progresista para su tiempo, triunfó en un género dominado por los escritores masculinos, pero ella no compartía las ideas de muchas de sus contemporáneos feministas, y se opuso al sufragio de femenino.

Anna Katherine Green nació el 11 de noviembre de 1846 en Brooklyn, Nueva York. Sus padres fueron Catherine Ann Whitney y James Wilson Green. abogado. Sin duda la carrera de abogado de su padre tuvo mucha influencia sobre ella, que pronto comenzó a escribir poesía y relatos cortos. En 1866 se graduó de la Universidad Femenina de Ripley en Poultney, Vermont, luego se movió de nuevo a Nueva York a vivir con su familia.

En 1884 Green se casó con Charles Rohlfs, que se convirtió en un diseñador de muebles internacionalmente aclamado. Un año más tarde nació su hija Rosamund, en 1887 su hijo Sterling y en 1892 nació Roland. A lo largo de su prolífica carrera mantuvo unos ingresos constantes y vivió una vida victoriana de fuertes valores y fuerte moral, algo que a menudo se refleja en sus obras. La familia se instaló en Buffalo al final de la última década de 1880. Anna Katherine Green murió en su casa el 11 de abril de 1935.

Fue una escritora admirada por autores de su tiempo como Wilkie Collins o Arthur Conan Doyle, modelo y ejemplo para posteriores escritoras del género como Agatha Christie (y su entrañable señorita Marple, de la que Amelia Lutterworth es precursora) y una autora cuyas novelas pueden ser leídas como un misterioso divertimento o como crónicas históricas y sociales.

Llegó a mantener correspondencia con Ralph Waldo Emerson, y admiró a Émile Gaboriau.

Su huella y su legado siguen vigentes y merece ser visibilidad y recordada. Una madre es una madre y ella es la madre de la novela policíaca.

Mis impresiones

Cada vez que la editorial dÉpoca nos descubre un misterio de época, no hay que dudar de que se trata de un gran acontecimiento para todos los lectores aficionados a las novelas de este género. Este es el caso de Uno de nuestros hijos de Anna K. Green.

Para abrir boca tenemos un excelente prólogo introductorio a cargo, otra vez,  de Juan Mari Barasorda, en el que hace un repaso de los orígenes de este género y sitúa a Green y a sus personajes en el contexto general de la literatura.seal

Aquí el elemento central es el crimen, la investigación llevada a cabo por dos detectives heterogéneos y cada uno con unas dotes y características diferentes. El detective anciano y achacoso y el joven que toma el relevo. Crímenes y misterios es lo que siempre ofreció Green en aporte literario; existe un elemento melodramático pero como algo tangencial, no tan central como era para su admirado Gaboriau.

Este aspecto es lo que más me ha llamado la atención en esta obra: los detalles del procedimiento, el descubrimiento de posibilidades, revelando lo insustancial de las pruebas circunstanciales, la deducción y el razonamiento lógico de los investigadores. La trama es muy sólida y bien construida sin duda innovadora. Estamos en 1901 y tenemos un muerto en las primeras páginas y una resolución en las últimas; aquí están las bases de toda a novelística de misterio posterior.

Otro elemento a destacar es la forma, el vehículo formal que Green utiliza para atraparnos y conseguir que sigamos leyendo hasta el final. La autora escribe como suelen hacerlo los poetas novelistas: con una prosa y unas palabras evocadoras y descriptivas, imagino que un gran desafío para la traductora Rosa Sahuquillo, una prueba de la que ha salido muy airosa, como es habitual en sus trabajos.

Cuando abres el libro y antes de la introducción aparece la imagen de Anna K. Green, no puedes menos que permanecer un rato contemplando la imagen. Unos ojos claros te observan, una media sonrisa que expresa mucho, una fuerte mandíbula que habla de una mujer con una fortaleza fuera de lo normal. Una mujer victoriana de gran firmeza y vigor de la que no te extraña que sea capaz de cautivarnos a través de sus obras. Una imagen, una fisicidad particular que acompaña a sus palabras.

Otro volumen más para guardar y atesorar con su soporte inigualado, buen formato, mejor papel y tapa dura con los regalos habituales en esta editorial.

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Nacho GO

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14 pensamientos en “Uno de mis hijos…

  1. Pues nada otro De Época que se vendrá a casa ! Este además tiene crimen de por medio, y es irresistible por lo que leo… Un lujazo que no se puede dejar pasar.
    Besos

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  2. Lo de esta editorial es un trabajo cultural impresionante, rescatando novelas en cierta medida “olvidadas” y creando ediciones que son verdaderas joyas. Yo estoy deseando auto regalarme varios libros de esta editorial por mi cumpleaños. Magnífica reseña, un saludo!

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