Final del trayecto…

… de Emmanuel Grand.

Traducción: José Manuel Fajardo González.

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Título original: Terminus Belz
ISBN: 978-84-16237-06-7
Número de páginas: 352
Tipo de edición: Rústica con solapas
Sello editorial: Salamandra Black
Colección: Novela negra
PVP: 19,00 €

Sinopsis

Ateridos de frío, hambrientos y hacinados en las entrañas de un camión, cuatro emigrantes ucranios viajan con el sueño de empezar una nueva vida en Europa. A su llegada a Francia, las cosas se tuercen y los polizones se conjuran para no encontrarse nunca más. Uno de ellos, Marko Voronine, haciéndose pasar por un pescador griego, consigue un empleo en la isla bretona de Belz, una pequeña comunidad pesquera que padece la crisis del sector y es abiertamente hostil a cualquier forastero que pueda quitarle el pan. A medida que Marko aprende el oficio y establece algunos lazos de confianza, descubre que Belz también es un hervidero de supersticiones y leyendas negras, punto de arraigo de extrañas historias sobre muertes violentas, barcos fantasma y apariciones sobrenaturales. Temeroso de que la mafia rumana que lo sacó de su país quiera matarlo, Marko sólo desea pasar desapercibido. Sin embargo, la captura entre las redes de un pie cercenado será el primer augurio de que sombras muy oscuras se ciernen sobre esta inhóspita tierra, y una sucesión de fenómenos inexplicables parecerá dar la razón a aquellos que aseguran que Ankou, «el ángel de la muerte», se ha instalado en Belz, conocida también entre los locales como «la isla de los locos».

Primera novela de Emmanuel Grand, Final de trayecto ganó en 2015 el Prix Polar Lens y el Prix Tenebris, fue finalista del premio al Thriller del Año otorgado por la revista Lire y ha sido nominada al prestigioso Prix SNCF du Polar 2016. Sobre el telón de fondo de un ambiente de provincias atenazado por los secretos —al estilo de Georges Simenon, combinado con las pinceladas fantásticas de Thierry Jonquet o Fred Vargas—, Grand firma un thriller vibrante y verdaderamente… diabólico.

El autor.

Emmanuel Grand nació en Versalles en 1966 y vive en Colombes, cerca de París. Final de trayecto (Salamandra, 2016) ha sido galardonada con el Prix Polar Lens y el Prix Tenebris, finalista del premio al Thriller del Año 2015 de la revista Lire y nominada al Prix SNCF du Polar 2016. Grand es también el autor de una segunda novela, Les salauds devront payer (Liana Levi, 2016).

Mis impresiones.

Nos encontramos ante una primera novela que ha sido galardonada por varios premios. Los premios son algo un tanto difícil de afrontar porque muchas veces no resultan ser lo que uno espera, al menos es mi caso. Pero sí que en esta ocasión algo había en la sinopsis que me llamó la atención. Esos emigrantes ucranianos hacinados en la parte trasera de un camión, cosas que se tuercen en lo que parecía ser un viaje hacia un futuro más prometedor del que les deparaba en su país, y un empezar de cero por alguna razón llamaron a mi curiosidad hasta el punto de querer saber qué era lo que aparecería en ese Final del trayecto. Quería llegar a él, seguir el viaje.

De esta forma el autor nos presenta a los personajes que deciden pedir ayuda a una de esas mafias que se dedican a trasladar a emigrantes a países en los que se encuentra ese futuro mágico en el que sus desgracias se supone quedarán en el olvido. Pero no todo sale según lo esperado y ese revés será lo que, sin quererlo, marcará sus vidas.

Desde las primeras páginas ya se siente quién de ellos va a ser el protagonista principal de la novela. Marko, uno de los que iban en ese camión toma el rumbo hacia la isla de Belz, isla de los locos, donde haciéndose pasar por griego trata de pasar desapercibido entre una población de pescadores en la que escasea el oficio pero sobra mano de obra. Sin embargo la isla de Belz guarda muchos secretos, entre ellos el temido Anknou, un personaje legendario de la mitología popular. La personificación de la muerte.

El Ankou no es la muerte en sí misma, sino su servidor. Se ocupa de recoger las almas de los difuntos recientes en su viejo carro y se dice que cuando un vivo escucha el sonido chirriante del carro es señal de que él mismo o alguien próximo a él no tardará en morir. También se dice que todo aquel que vea al Ankou morirá en el transcurso de ese año.

Reconozco que no tenía ni la menor idea de que esta novela jugaba tan de cerca con la muerte, y eso me pasa porque no leo las sinopsis enteras, en este caso leí el primer párrafo y sucumbí a su encanto así que podéis imaginar mi cara de sorpresa cuando empiezan a aparecer referencias a ese personaje mitológico. Tranquilos. Soy más que una miedosa y he sobrevivido a toda una novela en la que el autor te va transportando sin que te des cuenta a una trama llena de misterios, asesinatos que resolver, venganzas, algún que otro escarceo amoroso sin olvidar intercalarlo con la culpa, pena y desazón de unos personajes que ven en el nuevo habitante de la isla una excusa para salir de la rutina y encontrar la puerta a una nueva vida llena de esperanza.

Soy demasiado exquisita para escoger novela negra, y muchas veces me empaña la lectura el hecho de que haya historias intercaladas en las que unas son más lentas que otras o incluso despiertan menos mi interés. Acabo leyendo esas partes con algo más de desgana y el recuerdo de las mismas suele quedar en saco roto. Así que cuando lees una novela en la que la trama principal se divide y ves que no queda nada por analizar, que el autor no se olvida de ninguno de los personajes que comenzaron la andadura, los del camión sí, esos que se separaron allá por las primeras páginas. Y vuelve a ellos, cerrando círculos, acompañando a esos que te van dejando boquiabierta y que conforman el escenario de la isla dices… ¿Primera novela? Pues oye… Muy bien…

Final del trayecto ha resultado una novela con unos ingredientes estupendos para pasar pegada al papel un par de días, camuflado entre los pescadores del lugar, entre la bajeza humana de las mafias que se encargan de aprovecharse de esa gente que ansía una vida, entre habitantes que han perdido a personas importantes en su vida y se encuentran poseídos por la culpa, entre jugadores, bebedores, trabajadores y locos… Locos que viven en Belz, esa isla que no es lo que parece y de la que me llevo un muy buen recuerdo.

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Eris

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6 pensamientos en “Final del trayecto…

  1. Ayer vi en twitter que Chema lo estaba leyendo, fui a la sinopsis, y como a ti te pasó, me llamó mucho la atención. Me lo llevo anotado.
    Gracias por tu reseña.
    Besos

    Me gusta

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