Pies descalzos #4

Keiji Nakazawa

Una historia de Hiroshima

En la cuarta y última entrega de Pies descalzos, que abarca de 1950 a 1953, con la Guerra de Corea como trasfondo, la lucha de Gen es más intensa que nunca.

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Sello: DEBOLSILLO
Precio con IVA: 9.99 €
Fecha publicación: 01/2016
Idioma: Español
ISBN: 9788466333948
Temáticas: Cómic, Novela histórica
Colección: Best seller
Edad recomendada: Adultos

Sinopsis

Cuando la madre de Gen exhaló su último aliento, el mundo volvió a derrumbarse. Fue como si la bomba arrasara de nuevo la ciudad. Tal fue su ira que se lo habría hecho pagar al mismísimo general MacArthur y al emperador. La impotencia se apoderó de él y solo recuperó la esperanza con un viejo consejo de su padre: imitar al trigo que, tras soportar el frío y ser pisoteado, siempre brota y crece alto y fuerte. Ello, unido al impulso de dos nuevas pasiones, el dibujo y el amor, le ayudará a afrontar todas las adversidades en un país que sigue gobernado por la injusticia, el egoísmo y la corrupción.

Si, como Gen, Keiji Nakazawa deseaba llegar al corazón de las personas a través del arte, logró su objetivo con creces. Esta obra nos invita a la reflexión y a unirnos junto a este grupo de chicos -huérfanos de Hiroshima- a su marcha por la paz.

Pies descalzos traspasa las fronteras. La historia de Gen llega al corazón del lector.

El autor

«Me gusta pensar que leer Pies descalzos ha ayudado a la gente a ser más consciente del horror de la guerra y de la bomba, así como del peligro de coartar la libertad de expresión.» Keiji Nakazawa.

Keiji Nakazawa (Hiroshima, Japón, 14 de marzo de 1939 – 19 de diciembre de 2012)1 fue un mangaka, escritor y productor de manga de origen japonés.

Nació en Hiroshima y estuvo en la ciudad durante la explosión nuclear de Hiroshima en 1945. Toda su familia, que no alcanzó a evacuar, murió en la ciudad, excepto su madre.

En 1961, Nakazawa se mudó a Tokio para convertirse en un caricaturista a jornada completo, y producir algunos mangas cortos de antología, como Shōnen Gaho, Shōnen King, y Bokura.

En 1966, después de la muerte de su madre, Nakazawa recordó el caos de la destrucción de Hiroshima, volcándola en sus historias. Kuroi Ame ni Utarete (Struck by Black Rain), fue el primero de cinco libros que publicó, basado en la historia de los supervivientes de Hiroshima, que se encuentran en un mercado negro después de la guerra. En 1972, decidió publicar directamente su historia, escrita en la historia Ore wa Mita, publicada en la revista Monthly Shonen Jump.

Después de terminar Ore wa Mita, Nakazawa comenzó su mejor trabajo conocido Hadashi no Gen (Gen el descalzo). Esta serie, la cual consta de 10 volúmenes, se basó en eventos similares de Ore wa Mita pero en la ficción, con el joven Gen como un autoreferente del autor.

En septiembre de 2010 le fue detectado cáncer de pulmón, que finalmente le causó la muerte en diciembre de 2012.

Mis impresiones

Pues con esta última entrega llegamos al final de la saga de Pies Descalzos. Nos despedimos de Gen con una sabor agridulce, habiendo sido testigos de su ruta vital por los durísimos y vergonzantes (para toda la humanidad) años posteriores al lanzamiento de la bomba atómica sobre Hiroshima. Tantas páginas leídas (más de 2.600) sobre estas vidas condenadas harán que nunca me olvide de Gen y, por supuesto de Keiji Nakazawa.

Este último volumen tiene un tono diferente. Si bien el espíritu de superación de Gen anima todas las desventuras vividas y sufridas por él y sus amigos; en estas últimas páginas somos testigos de cómo empieza a entrar en el mundo adulto, un ingreso que le supondrá un sufrimiento adicional. Gen tiene que superar los obstáculos habituales a los que todos tuvimos que enfrentarnos. Para mí las pruebas principales a las que nos vemos sometidos son dos: el amor y el trabajo, los trastornos que nos produce el sentimiento amoroso y la decisión de a qué nos queremos dedicar en nuestra vida.

En los primeros volúmenes Nakazawa no mostró su maravillosa forma de narrar cómo enfrentarse a los procesos de pérdida y duelo. Ahora se completa el proceso de crecimiento personal de Gen con estos factores añadidos. Nunca abandonándose a la desesperación, sin importar el dolor sufrido, las viñetas de Nakazawa fijan en mi mente los momentos vividos por Gen de una forma indeleble. Esta es una de las muchas virtudes del cómic.

Conocemos a nuevos personajes y seguimos caminando con los de siempre. El encuentro con uno de ellos , el pintor, supone para él el reconocimiento de su “vocación” artística y la decisión de dedicarle su vida rofesional (aviso: no es spoiler habida cuenta del contenido autobiográfico de la saga). El arte no tiene fronteras, Gen pretende llegar al corazón de todo el mundo para eliminar barreras. Gen no es único ejemplo de la redención por medio del arte, otro personaje descubre las posibilidades del color al quedarse absorto contemplando un cartel de un arco iris, que en principio había tomado como real. El arco iris puede ser un puente que una y elimine distancias antes insalvables por encima de barreras y fronteras para que todo el mundo pueda entenderse y pueda construir un mundo de paz.

Seguimos percibiendo los devastadores efectos del síndrome de irradiación aguda y los primeros problemas con la especulación inmobiliaria. Mientras la leucemia y otras enfermedades hacía estragos entre la población, los especuladores inmobiliarios y de toda especie hacían su agosto a costa del sufrimiento de muchos. La insolidaridad de los propios japoneses es algo muy denunciado por Nakazawa, no sólo la Yakuza (Mafia japonesa) y su mundo de drogas y delincuencia causaba el mal a la sociedad. Vuelven a aparecer organismos del gobierno como el ABCC (Atomic Bomb Casualty Commission) que investigaba los efectos de la irradiación en los seres humanos, aunque quizá más interesado en prevenir futuros daños en la población americana que en paliar los efectos de la bomba en la población local.

Ya han pasado 8 años del fatídico día y la guerra de Corea sigue evidenciando el problema del uso de la bomba atómica. Problema que no se solucionará con el desarme llevado a cabo décadas más tarde.

Keiji Nakazawa aporta su punto positivo al posicionar a Japón como ejemplo vivo de lo que podríamos llegar en caso de guerra masiva. Los gobernantes japonese no abrieron sus ojos hasta que los trescientos mil muertos evidenciaron a dónde les había llegado su ceguera de muerte y destrucción de un pueblo noble.

Con esa misma nobleza Keiji Nakazawa construyó un efectivo alegato en contra de las guerras en general que merece ser tenido en cuenta también por su sentido social y literario.

Nacho GO

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