La habitación de los niños…

… de Valentine Goby.

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Autor:Valentine Goby
Traducido por: Isabel González-Gallarza
Sello:Siruela
Colección:Nuevos Tiempos
Encuadernación:Rústica con solapas
Páginas:200
Tema:Novela contemporánea – literatura extranjera
Idioma de publicación:Español
Idioma de traducción:Francés

Sinopsis

Premio de los Libreros franceses 2014

1944, campo de concentración de Ravensbrück. Cuarenta mil mujeres libran una batalla diaria por la supervivencia en un universo en el que la vida no tiene cabida. Pero siempre hay un espacio para la esperanza: la habitación de los niños.

Mila, una jovencísima militante de la Resistencia francesa, es deportada a Ravensbrück tras ser detenida en una acción clandestina. Al igual que las demás prisioneras políticas, se siente aliviada al saber que no será condenada a muerte, pero lo ignora todo sobre el viaje que le aguarda y las normas necesarias para sobrevivir en su futuro lugar de confinamiento. Gracias a la solidaridad de las compañeras y a una tenacidad inquebrantable, Mila conseguirá vislumbrar un rayo de luz en mitad de las tinieblas al descubrir el Kinderzimmer, un barracón destinado a los recién nacidos; un lugar lleno de vida en mitad de un paisaje de desesperación al que la protagonista se aferrará con todas sus fuerzas, por ella y por el niño que lleva en su seno.

En esta intensa y conmovedora novela, convincente recreación de uno de los más dramáticos episodios de la historia del siglo XX, Valentine Goby consigue articular lo indecible, transmitiéndonos todo el coraje y la esperanza de un grupo de mujeres anhelantes de libertad.

La autora

Valentine Goby (Grasse, Francia, 1974) publicó en 2002 su primera novela y desde entonces se ha dedicado a la creación literaria. La habitación de los niños ha recibido importantes distinciones, entre las que se incluye el prestigioso Premio de los Libreros franceses en 2014. Actualmente está siendo traducida a las principales lenguas europeas.

Mis impresiones

Me gustan las novelas ambientadas en esta etapa histórica, lo sabéis. No tengo reparos a no ser que sea una novela de amor, que no me van nada… Así que siempre que tengo la oportunidad de afrontar un nuevo punto de vista busco el momento para ello. Desde La bibliotecaria de Auswitch o Y tú no regresaste no había vuelto a la vida en los campos, sí novelas que los nombraran o que introdujera alguna parte de la novela en ellos pero que el transcurso de toda la novela fuera en ese lugar, esta vez Ravensbrück, hacía tiempo que no lo hacía. Con esto quiero deciros que me acerco a los campos con cautela y escogí La habitación de los niños principalmente porque por su extensión pensé que si lo iba a pasar mal sería por poco tiempo. Pues así ha sido, poco tiempo, pero reconozco que he tenido que leer el libro en dosis pequeñas por la dureza con la que la autora nos cuenta algunas de las situaciones que allí ocurrían.

Suzanne Langlois comienza y termina una historia protagonizada por Mila, ella misma, y la cuenta frente a un grupo de estudiantes que siguen lo que cuenta con curiosidad y respeto a la vez que hacen preguntas que transmiten el grado de estupefacción que una población que no ha vivido semejante barbarie siente como increíble, como irreal…

La historia de Mila es de las más duras que he leído hasta ahora y no solo por la crudeza con la que está narrada sino por cómo lo ha hecho, de una manera peculiar, con frases concisas, en presente, cortas y directas. No tiene demasiadas florituras ni recursos para tratar de meter al lector en la historia. Mila abre su mente de una manera sincera, todo está en las apenas 200 páginas que conforman esta novela, todo lo que se agolpa en su cabeza te lo encontrarás ahí sin apenas darte tiempo a tomar aire. Creo que es algo a tener en cuenta a la hora de enfrentarse a esta novela porque si ya la situación es dura, lo que cuenta es demencial y no tiene pelos en la lengua… el hecho de que esté narrada como si de un monólogo interior se tratara hace que todos los sentimientos que pueda generar en el lector se multipliquen, pero tiene que gustar el modo de hacerlo. A mí personalmente me encanta porque me hace creer que la lectura se vuelve vertiginosa, que avanzo más rápido, quizá porque yo pienso rápido y no paro de hacerlo, lo que es posible que haga que me sienta la mar de cómoda con esta manera de narrar.

La autora pone en la voz de Suzanne un llamamiento a que se escriba la historia de estas vidas que han vivido la barbarie en donde no había más que ignorancia, en cualquiera de esos lugares a los que solo viajaremos gracias a los historiadores que nos informan de esos acontecimientos y a las novelas, para inventar lo que ha desaparecido para siempre. Durante toda la narración se transcriben además numerosas frases en alemán, muchas veces traducidas para transmitir la dureza de las órdenes que recibían y conseguir meterte más en la historia. Aquí tengo que apuntar que agradezco los dos años de alemán que cursé porque si ya sabes lo que significan antes incluso de leer la traducción este sentimiento de angustia se multiplica con creces.

“La vida es una creencia. Dirá, también, que no ha olvidado las primeras lilas de la primavera de 1945, que se acuerda del 24 de abril, del camino embarrado a las puertas de ña granja y del cielo tan azul, de los prisioneros de guerra que caminaban hacia delante, con sombras oblicuas, y de ellas misma, entre las cuatro madres, que sujetaba con un brazo a su hijo envuelto en una manta, y con el otro cogió un ramillete de lilas, jurándose que lo recordaría precisamente, ese malva que destacaba sobre el barro del camino y la hierba fluorescente que apareció bajo la nieve”

Y la lila de Mila no está en la historia pero es la suya, su historia. Nos dirá que sus lilas no saldrán en los libros de texto y sin embargo regresó para recordar cada día que está viva. De hecho… Tan viva como tú lo estás, mírate, sí, a ti que me lees cada día… Gracias.

Eris

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30 pensamientos en “La habitación de los niños…

  1. Es tremenda, estremecedora y a la vez me encanta. Estoy aún con ella porque me está costando. Ese presente y esas órdenes en alemán te desconciertan.
    Besos

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    • Lo de las órdenes… Si le sumas que sé alemán es peor todavía porque antes de leer la traducción ya sabía lo que quería decir así que imagínate lo que se me metía dentro la historia. Muy dura. Para leer a sorbos. Un beso!

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  2. Hola guapa.
    Me la llevo, sabes que estoy con Instrumental de Rodhes por lo que esperare un poco para tener un respiro, pero sin lugar a dudas se me hace un imprescindible.
    Gracias por contarlo tan bonito, quiero conocer a Mila sin duda.
    Besos

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