Helada sangre azul…

… de Yuri Buida.

“Siempre interpretó el papel de mujer paciente y firme como un yunque. El mentón levantado con soberbia, la mirada al frente, la mente lúcida. Nunca pisó los baños públicos, prefería asearse en casa con un cántaro. Esquivaba a las multitudes. En las tiendas la estafaban desvergonzadamente, con provocación y malicia, pero ella nunca entró al trapo con los vendedores que esperaban que ella perdiera los estribos, gritara, se quejara y así disfrutar de su humillación. En los entierros de sus seres queridos, no se le escapó ni una lágrima…”

Así era Ida Zmoiro, la tía favorita de Viernes. Así le gustaba a Ida llamar a su sobrino, el narrador de Helada sangre azul

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ISBN: 978-84-15509-29-5
Encuadernación: Cosido
Formato: Rústica con solapas
Fecha de publicación: 04/11/2015
Número de páginas: 256
Traducido por: Yulia Dobrovolskaya
PVP: 18.00€

Sinopsis

Tres de la mañana. Ida se levanta de la cama, se enfunda el pesado abrigo negro y, tras colocarse su estrambótico sombrero, sale corriendo a la calle. Avanza a trompicones bajo la lluvia con una sola idea fija en la cabeza y un único destino: la jefatura de policía de Chúdov. A ello dedica sus últimas fuerzas, no puede esperar, es demasiado urgente. Cae, como tantas veces antes, e igualmente se levanta. Ya queda poco, la plaza, el restaurante, la farmacia, correos…, ya está, ya llega. Sube al porche y golpea la puerta con insistencia, pero, mientras esta se abre, la mecha se agota y, respirando con dificultad, Ida, la vieja Ida, se desploma ante el mayor Parátov. Mueve la boca desesperada, intenta hablar, pero no dice nada. Tras ella queda una vida envuelta en misterio… ¿Quién es Ida Zmoiro?, ¿tal vez la gran actriz que enamoró a una generación de soldados y fue galardonada con el Premio Stalin?, ¿o la esposa de un aristócrata que huyó de la URSS?, ¿quizá la solitaria y distante mujer que regresó a aquel pueblucho llamado Chúdov para dar clases de interpretación a las niñas?, ¿sería acaso Ida la clave del rompecabezas que comenzó con la desaparición de una de sus alumnas, o solo la última víctima?

Mis impresiones

Hay lecturas que te entran por los ojos y que tienen algo especial. Una buena portada, un buen tacto cuando coges un libro… todo ese envoltorio es importante porque sin él, sin duda, haría falta que nos presentasen, y aunque está demostrado que el boca a boca es uno de los métodos más antiguos a la par que funcionales para que algo trascienda, yo sigo siendo de las que de vez en cuando me dejo guiar por mi instinto y caigo rendida ante dicho envoltorio. Así fue como esos ojos se vinieron conmigo para casa después de pedirme ayuda a gritos en la librería. Hoy os traigo mi primer botín del TarroLibros2015.

200px-yury_buidaYuri Buida era un desconocido para mí y después de leer Helada sangre azul y de recorrer unas cuantas páginas rusas gracias a la tecnología avanzada de los traductores, lo primero que hice fue investigar un poco quién era y qué había escrito. Quizá os preguntéis por qué lo hice después y no antes… Me gusta descubrir, y si la novela hubiera pasado sin pena ni gloria me hubiera puesto directamente con otra y seguramente no hubiera empleado demasiado tiempo buscando algo relacionado con el autor. Pero fue tanto lo que disfruté con apenas una tarde y una mañana con esta historia que me lancé a la investigación. Lo que encontré fue realmente interesante ya que se trata de un autor con gran éxito en su país y galardonado con numerosos premios.

En Helada sangre azul Buida crea un pueblo imaginario llamado Chúdov, a pocos kilómetros de Moscú, donde la protagonista de la novela vive la mayor parte de su vida. Ella es Ida, una anciana realmente peculiar, víctima de una vida llena de adversidades que a pesar de haberle brindado un éxito sin precedentes al comienzo de su carrera como actriz, rápidamente fue víctima del olvido después de sufrir un accidente en el que su cara se parte en dos literalmente por una cicatriz, que además de su cara, marcará su vida para siempre colmándola de desdicha y sumiéndola en la indiferencia de los que tanto la veneraron.

Lo curioso de esta novela es su comienzo inquietante, en el que la historia deja caer lo que parece que va a ser la trama principal, al narrar ya en las primeras páginas un suceso que tiene consternado a todo el pueblo. Se trata de la desaparición de las niñas a las que Ida enseña a ser tórtolas, una tradición en Chúdov en las que las pequeñas cobraban el máximo protagonismo soltando una tórtola en los funerales como simbolismo. Las niñas iban desapareciendo y el único rastro de las mismas eran sus zapatos posados en lo alto del pozo de la plaza. A partir de ahí se perdía completamente la pista y el suceso traía conmocionado a las autoridades y habitantes del lugar. Sin embargo una noche Ida se levanta y echa a andar hacia el Mayor Parátov, sólo ella sabe lo que le va a desvelar… Pero nunca consiguió pronunciar esas palabras que tenía que comunicarle. Cuando éste abrió la puerta… Ida perdió el conocimiento y la incertidumbre se transforma en una trama totalmente diferente.

Cuando comunican el terrible suceso a los familiares de Ida, las autoridades brindan a su sobrino una llave con la que se dirige a casa de su tía. En la mente lleva la idea de poder ser útil y conseguir adivinar qué tenía Ida que decir a las autoridades. Pero cuando ya estás totalmente metido en una historia que tiene toda la pinta de ser una mezcla de misterio y policíaca, te acomodas y piensas… esto me gusta. Viernes, el sobrino de Ida, nos mete totalmente en su cabeza llena de recuerdos en los que conocemos a Ida desde pequeña hasta que llega al presente sin conseguir que despegue mis ojos del libro durante horas.

Otra de las cosas que he descubierto con posterioridad a su lectura ha sido que la novela está inspirada en la vida de la actriz soviética Valentina Karavaeva, famosa en 1942 por la película Máshenka de Yuli Raizman. Y todo ello me llevó a entender por qué Ida interactúa con numerosos personajes ilustres durante toda la novela. Amante de todo lo que tenga que ver con la cultura durante la narración hace referencia a sus libros, escritores, películas, obras de teatro favoritas… Que me han hecho coger más de una vez el lápiz para apuntar en mi cuaderno de lecturas. Y todo esto lo hace con prosa que para mi gusto ha sido realmente enriquecedora ya que es curioso cómo una novela meramente narrativa, sin apenas diálogos y con una carga de adjetivos importante no consiga agotarme sino todo lo contrario. Tanto las descripciones del pueblo, de todos los lugares por los que la vida de Ida transcurría están contadas con muchísimo detalle sin cargar la narración y con ello hace que te construyas en la mente cada rincón y cada situación por extraña que en un principio parezca, porque las hay. El autor mezcla con gran maestría lo real con la fantasía, las ilusiones, alucinaciones, los secretos, la vida y la muerte y crea una historia mágica. 

La imagen que nos transmite Ida es la de una persona con sus costumbres, honesta, franca, a veces estrambótica, capaz de amar, trabajadora y con una gran vocación de artista. Todo  ello hace que en principio no sea de esas que congenian con facilidad, sin embargo todos aquellos que formaron parte de su vida en uno u otro sentido se han sentido ligados a ella por una fuerza que ha debido ser la misma que me ha mantenido a mí pegada a la lectura. Porque Ida es especial desde que la ves en la portada y ya cuando te adentras en la historia te darás cuenta de que siente como nadie, que conoce los límites de las personas como nadie con un talento que se va disolviendo con el tiempo pero a la vez siempre visible, permaneciendo durante años e incluso en sus etapas más sombrías. Con ella viajarás por la Rusia del sigo XX y aunque lo importante es la vida de Ida sí que se pueden apreciar perfectamente los momentos históricos más importantes de la época y cómo han ido influyendo en su vida.

Quizá es algo que me deparaba el destino… Disfrutar de este libro después de haber leído Una saga moscovita ha sido, sin duda, un regalo al reencontrarme con calles y personajes a los que había dejado hacía tan solo unos días, y reconozco que no lo hice a propósito. Ya en mis impresiones esta misma semana os conté que no me había acercado nunca a la literatura rusa, no he leído Guerra y paz, quizá por eso no os hablé de la comparación que se hacen entre ambas novelas, una comparación con la que han conseguido asustaros a muchos y que no me canso de desmentir aprovechando las impresiones que me han brindado dos lectores que sí han leído las dos y que nunca me han fallado. Con esto quiero deciros que si ya me había quedado fascinada por Vasili Aksiónov ahora me rindo también ante Yuri Buida del que espero seguir leyendo lo que me encuentre publicado en nuestro idioma ya que, de momento, el ruso, no se me da muy bien 😉

He dicho mucho y me ha quedado mucho por decir sin desvelaros nada de la trama. Creo que me pasaría horas hablando de este libro en el que conocí y despedí a esa Ida que aún cuando había superado todos los reveses de la vida, alguien vino a atormentarla con ese suceso con el que también la privaron de su “nada”.

“La sangre roja, caliente, sube a la cabeza, inspira ideas e imágenes, y a veces lleva a la locura. La sangre azul, helada, es la maestría, el dominio, el cálculo, es lo que obliga al artista a observar críticamente su obra, a quitar lo que sobra y añadir lo que falta. La helada sangre azul es el juicio final al que el artista se somete a sí mismo. Aprender a escribir no es suficiente, hace falta aprender a tachar”.

Eris

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12 pensamientos en “Helada sangre azul…

  1. Si te vas a adentrar en la literatura rusa, tienes que leer “El maestro y Margarita” de Mikhail Bulghakov (es una de las numerosas transcripciones de su apellido). Yo, a cambio, me llevo a Buida (que significa algo como paparrucha). Besos

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  2. Entré a una librería de mi ciudad de Córdoba para hacerme un regalo de reyes y repasando las estanterías me encontré con el Tren Cero, lo hojeé y me pareció interesante la trama que la contraportada anunciaba. Así ha sido un libro apasionante narrado con una gran maestría. Tal ha sido mi enganche a este autor que ahora para mi cumpleaños adquiriré Helada Sangre Azul y ya estoy deseando empezarlo, con sus reseñas hacia el libro mucho más.

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  3. Pingback: El tren cero… | LibrosEris

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