Un perro…

… de Alejandro Palomas.

Un relato explosivo y conmovedor en el que Alejandro Palomas recupera los personajes que conocimos por primera vez, y de los que nos enamoramos, en Una madre.

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Fecha de publicación: 12/01/2016
336 páginas
Idioma: Español
ISBN: 978-84-233-5022-3
Código: 10134105
Formato: 13,3 x 23 cm.
Presentación: Rústica con solapas
18.90 €

Sinopsis

«R estaba sentado en la alfombra, junto a la cama, exactamente como le había visto la noche de la tormenta que un año antes nos había cambiado la vida a los dos. Me miraba fijamente y jadeaba, inmóvil, como cuando en verano se tumba al sol en la terraza, envuelto en calor.»

Sentados en una cafetería una tarde de principios de verano, Fer y su madre, Amalia, esperan una llamada que no llega. Durante las horas siguientes, Fer hará lo imposible por ocultar lo que se esconde tras esa temida llamada que puede hacer añicos la calma que se ha instalado en la familia desde que, siendo apenas un cachorro, R llegó a su vida. Pero quizá esa calma sea más precaria de lo que parece. Cuando el teléfono por fin suena, la noche traerá consigo una inesperada compañía, y con ella llegarán un torrente de confesiones, verdades que quizá no lo eran tanto y las cinco letras de un nombre que, tirando del álbum familiar, Fer deberá atreverse a invocar para que la vida vuelva a mostrarle, a él y a los suyos, su mejor versión.

Un perro no es solo el retrato del fascinante vínculo entre un hombre y su perro, sino también un remolino de emociones en el que confluyen una mirada tierna y cruda al universo familiar y un homenaje al amor en todas sus manifestaciones.

Mis impresiones

Un perro… Esta es la pieza que llevo esperando desde que al leer Un hijo entré en la burbuja de emociones con la que Alejandro Palomas nos envuelve a lo largo de sus novelas. Aún recuerdo cuando terminé de leer Un hijo y en una de esas publicaciones con las que nos deleita en Facebook acompañado de su fiel compañero le pregunté… ¿Para cuándo Un perro? y me contestó con un… Todavía es pronto y un guiño tal que así 😉 En ese momento supe que a pesar de que estaba en plena promoción de su anterior novela, la idea ya se debía de estar gestando y me emocionó tanto saber que tarde o temprano sentiría algo tan grande al leer una historia sobre un perro contada desde el punto de vista de alguien que desprende tal cantidad de gratitud hacia ese cuatro patas con el que comparte cada instante de su vida… Que en cuanto me hice con él tuve que apartar un par de días lo que tenía entre manos para conocer la historia.

Los personajes que nos encontramos en esta narración tengo entendido que son los mismos que salen en Una madre, y digo tengo entendido porque aún no la he leído, quizá porque no me sentía capaz de conocer a Amalia. Ahora ya la he conocido y confieso que me ha encandilado tanto que Una madre ya está en casa.

A veces me sorprende cómo alguien es capaz de crear algo tan inmenso en un lugar tan pequeño. Porque el noventa por ciento de la historia transcurre en una cafetería en la que se congregan tan solo cuatro personajes y a pesar de que Fer es, sin duda, el protagonista, Alejandro tiene un don para que ninguno de los que le acompañan pierda su importancia. Todos están ahí por algo y el autor así lo transmite, dándoles a cada uno una carga suficiente para que ninguno de ellos pase desapercibido. El hecho de que la trama vaya fluyendo a través de los recuerdos del propio Fer entre las cuatro paredes que os he mencionado me ha servido para no despistarme ni un minuto de lo que Palomas tiene que contarnos en esta emocionante novela en la que todos tienen alguna cuenta pendiente consigo mismo.

Y es que la razón por la que Fer se encuentra allí no la sabremos hasta bien avanzada la novela. La intuimos y para mi manera de ver repite fórmula con Un hijo en la que no conocíamos el “secreto” de Guille hasta casi el final, una fórmula que me encanta porque transmite esa tensión necesaria para seguir leyendo y a la vez te va mostrando que para que todo encaje tiene antes que centrarte en algo más. Y la noche se transforma en una cuenta atrás, una situación tremendamente real en la que me he encontrado más de una vez en mi vida y que transcurre entre la angustia de la larga espera y la paz de tratar de reordenar los recuerdos y las piezas que se habían caído del puzzle. Un puzzle en el que la pieza clave es Amalia, el centro, la madre, una mujer que te saca más de una sonrisa entre sus ideas disparatadas cargadas de buenas intenciones que harán que sus hijos pierdan la paciencia en más de una ocasión pero que transmite tanta ternura que se le perdona todo. Alrededor de ella rondan las personalidades de Silvia y Emma, la primera siempre alerta, incapaza de perdonar, la segunda siempre dispuesta, atormentada por eso que siempre sale mal pero transmitiendo esa preocupación por los que le rodean que la hace invencible e independiente.

Llevo tratando de posponer este momento desde que comencé a escribir mis impresiones pero ya toca hablar de ese perro que da título a la novela. Su nombre es R y es el inseparable compañero de Fer que sin quererlo se ha convertido en todo. En eso que se convierten los perros solo para quien lo vive, en eso que solo unos pocos conocemos pero que nos gustaría compartir con el mundo entero, porque con ellos aprendes a ser generoso, a que todo cuenta cuando ese perro se convierte en tuyo, en mi caso es ella, K, unos ojos, preguntas y respuestas, noches en vela, responsabilidad, protección… Una pequeña schnauzer de 12 años con la que llevo compartido mucho ya y con la que cada día cuenta porque cada día, sin quererlo, es uno menos. Quizá por este motivo esta novela ha significado tanto para mí… Si Alejandro transmite emociones como nadie… Esta ha sido la emoción más grande que ha podido traerme y solo quiero darle las gracias por haberme hecho sentir tanto. Desde el principio al fin está lleno de esa fuerza que te deja sin aire, te encoge la garganta y tragas… Y sabe a sal…

Y ahora os presento a K de Kaly, nombre que escogí y que pareció darle toda su perfecta personalidad porque ella también “mira para decir”… Y debo de estar loca para “querer a alguien que sé que no me va a sobrevivir” pero al menos espero haber acertado con el nombre… “Uno que no se vaya pronto“.

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Eris

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16 pensamientos en “Un perro…

  1. Parece que nos hemos puesto de acuerdo con la publicación de la reseña jaja. Se ve de sobra que hemos disfrutado muchísimo con la lectura. Que no hayas leído “Una madre” me duele, que lo sepas jajajaja. Que no, que es broma, te animo muchísimo a que lo leas. Si lees mi reseña pongo que creo que es un aliciente muy positivo haber leído “Una madre” antes. Saludos a otro planeta 😀

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  2. Que capacidad esta de Alejandro para transmitir. Me ha encantado la reseña entera, pero ese final que le has dado, es un guiño precioso.
    Yo como Jose Angel te invito tambien a que disfrutes cuando puedas de “Una Madre”, pero la que te recomiendo que leas y no pospongas es “El Tiempo que nos une”, esa es…………
    Saludos

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  3. Te digo lo mismo que a las demás… que hoy me estáis poniendo los dientes largos con este título, pero me estoy resistiendo, que aun me falta por leer Un hijo, a ver si encuentro tiempo, que se me acumula el trabajo.
    Besos

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  4. Si algo tiene de especial Palomas, eso es su forma de transmitir, de hacer sentir. No te quedes en Una madre y aprovecha que han vuelto a reeditar, aunque sea en bolsillo, El tiempo que nos une. Conocerás a Mencía y te enamorará tanto o más que Amalia. Besos.

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