Elvira…

… de Rubén Angulo Barba.

A Rubén no le falta razón cuando evoca a un lector a que se adentre a conocer esta corta novela que con solo cien páginas ocupará apenas dos horas de nuestro tiempo aportándonos una desconcertante mezcla de sentimientos que afloran desde lo más profundo del narrador de esta historia. Un personaje sepultado bajo una torre de palés dejándolo a merced de sus propios pensamientos analizando los posibles errores que lo han llevado a esa situación tan angustiante.

Portada-AMAZON-Elvira

Sinopsis

Fiel a su estilo Rubén trata de atrapar al lector alejándole de los cómodos cauces que horada el best-seller. Rubén prefiere sugerir antes que explicar, prefiere confundir al lector y obligarle a rellenar los espacios vacíos que va dejando como trampas en el camino.

Elvira comparte protagonismo con un hombre del que no sabemos ni siquiera el nombre, ¿o sí? Desconcertante mezcla de realidad y ficción, de erudición y sarcasmo, donde la ordinariez más aberrante queda retratada con una prosa refinada y concisa.

Son solamente cien páginas, dos horas en tiempo real. Un hombre sepultado bajo un montón de palés en el sótano de un psiquiátrico se debate furiosamente entre la vida y la muerte. Dolor, arrepentimiento, culpa, ¿locura o cordura?

Mis impresiones

Nada más abrir el ejemplar de Elvira nos encontramos con un prólogo en el que el propio narrador se dirige al lector tratando de darnos una imagen de sí mismo que sin duda genera una curiosidad singular por conocer lo que nos vamos a encontrar entre las páginas que lo suceden.

Y estas páginas comienzan con un inquietante… “Abrí los ojos desmesuradamente” seguido de los sustantivos “pesadilla, dolor, desorientación” que describen la situación en la que se encuentra. Ha sido Elvira la que lo ha sepultado bajo los palés de los que os hablaba al principio. ¡Ella! sí, sí, ¡Cómo os lo cuento!

Es posible que os extrañe esta forma de adentraros en el conocimiento de lo que os vais a encontrar pero creo que es la mejor forma de que veáis cómo el narrador consigue hacerte ver que Elvira es alguien importante, alguien en quien realmente confiaba y que de alguna manera lo ha traicionado, lo ha sepultado en el sótano de un pisquiátrico y parece estar viviendo las últimas horas de su vida.

Desde ese momento, con gran astucia nos hace partícipes de una vorágine de sentimientos, de sucesos que han condicionado esa vida que lo ha marcado y llevado a ese callejón sin salida.

Me gustan las historias que transcurren y nos cuentan situaciones límites de los personajes que las protagonizan. No me preguntéis por qué pero quizá inconscientemente me dejo llevar por ellas tratando de verlas como algo real hasta un punto en el que me cuestiono qué haríamos si viviésemos algo similar. Pues bien, el autor nos trae a un personaje un tanto egocéntrico, con unos modales realmente cuestionables en muchos aspectos y que rozan la grosería, sin embargo, con todo ello es capaz de transmitir esa agonía y desesperación en la que se ve envuelto.

Una lectura intensa, rápida, que apenas te deja coger aire para absorber lo que transmite en tan pocas páginas. Una lectura diferente, disparatada, ambientada en un lugar tenebroso que transmite odio, rencor, ansiedad, arrepentimiento, debilidad, fortaleza, duda y sobre todo… Miedo, miedo a que todo acabe de una forma que describe como ridícula. Una lectura que nos muestra a un protagonista que se mira al espejo en el momento más crítico de su vida… Con un final de esos entreabiertos que te hacen meditar, imaginar e incluso hacer que tus ojos se abran como platos, cerrar el libro y ver a Elvira, con esos preciosos ojos que te observan. Ahora que lo pienso… Quizá no sea tan disparatada…

¿Quieres sentirlo? ¿Tienes un par de horas? Esta es tu historia.

Eris

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8 pensamientos en “Elvira…

  1. Buenas, y ¡Feliz Navidad!

    El prólogo fue el origen de la historia. Hay mucho de trasunto real en “Elvira”, pero lo hay siempre en todo lo que escribo, y supongo que cada vez lo habrá en mayor medida. El caso que hubo un asunto que me trajo a “Elvira” al recuerdo, y de ahí salió un relato corto que se convirtió en esta novela corta que acabas de leer.
    Se trata, sin duda alguna, de mi producto más terminado. Técnicamente no encuentro imperfecciones, cosa que nunca me había sucedido hasta ahora. El corto tamaño supongo que ayuda.
    Dices: “con gran astucia nos hace partícipes de una vorágine de sentimientos, de sucesos que han condicionado esa vida que lo ha marcado y llevado a ese callejón sin salida.” No quiero ahondar más ni quitar a los lectores el honor del descubrimiento. La novela tiene un punto muy logrado que está ahí, en la forma de narrar lo que al pobre protagonista le sucede. Yo me di cuenta del acierto técnico nada más comenzar y eso me lanzó, me dio alas. Ahí está el logro de esta pequeña novela, la forma en la que el narrador cuenta la historia.
    Es fácil ver errores en el planteamiento incluso entre los clásicos más reputados. A veces pienso que el escritor se vio incapacitado para resolver el problema y sencillamente lo pasa por alto en pro de la historia, generalmente con éxito, por cierto. Me acuerdo por ejemplo de “El corazón de las tinieblas”, de mi muy querido Conrad. No se trata, ni mucho menos de su mejor obra, técnica y temáticamente hablando, a mi modo de ver, por supuesto. Tiene errores de planteamiento en los que el lector no repara, como es el planteamiento de Charlie Marlow que cuenta una historia “infumable” a sus compañeros de navegación. La historia se cae en ese aspecto, y no me cabe duda de que Conrad es consciente y lo pasa por alto. Luego Apocalipsy Now hizo el resto.
    En fin, que me pongo a divagar… pero creo que viene al caso. “Elvira” es una novela con personajes creíbles, reales diríase, y advertiría a los lectores que se fijen en el planteamiento, en el narrador, en el flash back, en los personajes…

    Siempre me esfuerzo por hacer digeribles mis devaneos mentales a los lectores. Unas veces lo he conseguido pero otras veces he fracasado rotundamente. En el caso de “Elvira” se trata de una lectura vertiginosa e incluso diría, a mi pesar, adictiva, pero al mismo tiempo contiene una profundidad terrible y desasosegante.

    Abrazo.
    Rubén Angulo Alba.

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  2. Si tengo que ser sincera, si me dejase guiar por su portada, de entrada no me hubiese acercado a él. Tomo nota, y si me cruzo con él, es muy probable que lo lea.
    Gracias por tu reseña. Besos

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