Hotel Lutetia…

… de Pierre Assouline.

hotel-lutetia

Año edición 2015
Autor Pierre Assouline
ISBN 978-84-16259-25-0
Número de páginas 400
Precio 18,00 €

Sinopsis

Oculto en los rincones más secretos del Hotel Lutetia, un hombre ve a Europa sumirse en la Segunda Guerra Mundial. El alsaciano Édouard Kiefer, un antiguo policía del servicio de inteligencia francés, es el detective encargado de la seguridad del hotel. Discreto e inalcanzable, nadie sabe qué piensa. En un París vencido, ocupado, humillado, durante las horas más sombrías del colaboracionismo, una pregunta le atormenta: ¿hasta dónde puede llegar una persona sin traicionar su conciencia?

De 1938 a 1945, el Hotel Lutetia –el único hotel de la orilla izquierda– compartirá el destino de Francia. Entre sus paredes desfilan exiliados, escritores y artistas, además de oficiales nazis y traficantes del mercado negro, para finalmente dejar paso a la miríada de deportados que regresan de los campos de concentración.

Aunando precisión biográfica y espíritu novelesco Pierre Assouline vuelve a dar vida a la leyenda perdida del gran hotel mediante el arte del claroscuro que, más que cualquier otro, se ajusta al mítico Hotel Lutetia.

El autor

Pierre Assouline (Casablanca, 1953) es periodista, biógrafo y noveli1300662011_850215_0000000001_sumario_normalsta. En 2007 fue galardonado con el Prix de la Langue Française, y desde 2012 es miembro de la Academia Goncourt. Ha trabajado como cronista y crítico en Le Monde y Le Nouvel Observateur, y también en la radio, en France-Culture. Ha publicado numerosas biografías sobre personajes tan diferentes como Simenon, Hergé, Cartier-Bresson o el editor Gaston Gallimard, y es autor de siete novelas, entre las que cabe destacar Une question d’orgueil, Sigmaringen y Hotel Lutetia, que fue galardonada con el Prix des Maisons de la Presse en 2005.

Es el autor del muy seguido blog La république des libres, alojado en el periódico Le Monde.

Mis impresiones

Es una estupenda novela para leerla en una época en la que París está en el punto de mira de la actualidad. Una ciudad que sufre y que al mismo tiempo permanece unida, a pesar de la desconfianza. Una desconfianza que nace de la ocupación alemana de la ciudad de la luz, nace de la sospechas del colaboracionismo y del trauma de la supervivencia.

El libro comienza en 1945 cuando los nazis ya han abandonado París. Este es el comienzo del libro:

“Desde hacía cierto tiempo, me miraban mal. Esta impresión no se puede explicar”

Así conocemos al protagonista: Édouard Kiefer, un antiguo policía reconvertido en el encargado de la seguridad del Hotel. Assouline nos llevará por la etapa de la ocupación, así como el antes y el después, el Hotel Lutetia es el microscopio a través del cual conoceremos a los personajes que trazarán la historia. La propia elección de Kiefer como protagonista no es algo neutro, puesto que se trata de un alsaciano (territorio francés), pero de ascencencia alemana; en él confluyen las dos culturas. En los primeros momentos de la novela se produce un lance de honor, un duelo, lo que le permite a Keifer reflexionar que “hay ocasiones en las cuales no hay que pensar sino dejarse llevar por el instinto. El honor dirige los reflejos, la conciencia las escapatorias”. Esto es algo muy significativo para el resto de la novela porque explica los condicionantes a los que se verá sometido el pueblo francés y su forma de enfrentarse a la guerra y a la derrota. Incluso vislumbramos los primeros trazos del antisemitismo reinante.

En este microcosmos que es el hotel describe lo que tienen que solucionar los encargados del servicio en un hotel de este tipo, algo tan difícil en ocasiones como esto: “Me gustaría ofrecerle a la dama un ramo de doce rosas diferentes y que cada una evoque una letra de su nombre” ahí es nada…

Después viene la ocupación cuando el honor se convierte en horror a solo dos consonantes de distancia. El hotel es requisado por el servicio de inteligencia alemán (la Abwehr). Édouard Kiefer y sus fichas de identificación siguen jugando aquí un papel muy importante.

En la tercera parte el Hotel Lutetia se convierte en refugio y lugar de identificación de los deportados, o mejor dicho, de los repratiados, un desfile de espectros que esperan encontrar a sus seres queridos y volver a su hogar.

En las últimas páginas del libro se reproduce el poema de Martin Niemöller, muchas veces erróneamente atribuida a Bertolt Brecht. que alguien deja en el casillero de Keifer:

«Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata.
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista.
Cuando vinieron a por los judíos,
no pronuncié palabra,
porque yo no era judío.
Cuando finalmente vinieron a por mí,
no había nadie más que pudiera protestar.»

Un verdadero canto a la solidaridad que surge de este mosaico de soledades y desesparación que es el Hotel Lutetia. Pero como dice el libro “la memoria no es el recuerdo” porque el exceso de memoria tiraniza.

Un libro con un lenguaje casi periodístico que recoge multitud de casos particulares y reflexiones muy útiles para comprender la condición humana. Personalmente es uno de los libros que más me han marcado este año y solo me queda agradecer a la editorial Navona por su envío y por el acierto de traernos al los lectores españoles este magnífico libro que debería inscribirse dentro de sus ineludibles.

Nacho GO

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14 pensamientos en “Hotel Lutetia…

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