Reseñando Ewald Tragy…

… de Rainer Maria Rilke.

Traducción y prólogo de Miriam Dauster.

Ewald Tragy

“De las manos de Rilke jamás salió una cosa que no fuera absolutamente perfecta” STEFAN SWEIG

Sinopsis

Este fascinante relato de juventud nos permite introducirnos en ese proceso de búsqueda, cuya sorprendente carga autobiográfica describe esas facetas de la vida de Rilke tan recónditas como desconocidas, tan apasionantes como turbadoras, y que abarcan desde el desasosiego del joven poeta Ewald en busca de su propio destino vital y literario, la adoración sin reservas por su padre, la aguda ironía con la que describe el grotesco y decadente entorno burgués en Praga, la extrema soledad de su nueva vida en Múnich, o el desafecto de una madre que le llevará a una nostalgia y desesperanza incurables.

El autor

Rainer Maria Rilke (Praga, 1875), sin apenas formación académica, se convirtió en el poeta europeo en lengua alemana más importante de todos los tiempos. Su legado permite redescubrir, aún hoy, la inmensidad del género lírico, pues él, quizás mejor que ningún otro, encarnó lo acuñado por Hölderlin: que los poetas, sólo ellos, instauran lo permanente.

Tras numerosos cambios de residencia y constantes viajes (entre ellos a España), en junio de 1919 se trasladó a Suiza donde decidió aislarse en el silencio del torreón de Muzot y permanecer en él hasta su muerte en 1926. Entre su abundante obra poética destaca Das Stunden-Buch, Die Duineser Elegien o Die Sonette an Orpheus, y entre su narrativa, Die Weise von Liebe und Tod des Cornets Christoph Rilke (convertido en libro de culto de la primera generación de rebeldes “alternativos” en Alemania); o rarezas como Ewald Tragy, inédito durante su vida, que supone el contrapunto a su otro relato semi-autobiográfico concluido en su madurez: Die Aufzeichnungen des Malte Laurids Brigge.

Mis impresiones

Cuando me enteré de la publicación de Ewald Tragy en julio de este año por parte de Navona tengo que reconocer que me bastó leer la faja (opinión de la mano de uno de mis autores favoritos, Stefan Zweig) donde encontré “De las manos de Rilke jamás salió una cosa que no fuera absolutamente perfecta” para lanzarme a leerlo sin saber mucho más acerca de lo que me iba a encontrar. Como en otras muchas ocasiones he disfrutado al máximo de una pequeña obra a la que me enfrentaba sin referencias anteriores.

Una vez más he disfrutado tanto con la obra como con el prólogo, desde el que gracias a Miriam Dauster obtenemos una información valiosísima de lo que nos vamos a encontrar en su interior y que he vuelto a leer una vez terminada la lectura de este relato de juventud de apenas cien páginas y con una gran carga autobiográfica que no fue publicado hasta después de la muerte del autor.

En Ewald Tragy nos encontramos con una narración en la que nos deja entrever la personalidad del mismo, marcada por las inseguridades y los traumas de su infancia. Una infancia en la que destaca la aversión hacia su madre y la veneración a su padre.

A medida que vamos penetrando en la lectura nos encontramos con un Ewald Tragy que no se encuentra agusto con su situación actual y la historia comienza en “El último domingo”. Dejará su vida acomodada en Praga para vivir su propia vida en Munich y alejarse de “la gente” y “el dinero”. Dejar de arrodillarse ante la gente y arrastrarse hacia el dinero a pesar de los consejos de su padre es lo que él quiere y no se deja convencer. Ese será su último domingo en Praga y se lanzará a la aventura, a comprobar si realmente sus obras valen lo suficiente como para labrarse un futuro siendo un total desconocido. Nadie lo apoya. Todos piensan que volverá con el rabo entre las piernas y cabizbajo. A él le da lo mismo. No le importa la gente. No le importa nada. Ese será su “último domingo”.

Y así se traslada a Munich donde empezará de cero viviendo en una habitación “asquerosa” con un escritorio “abandonado” que no puede abrirse. Pero sin embargo él allí es feliz. Su vida va avanzando hacia el camino que él tanto añoraba y allí se encuentra con dos autores que marcaron su vida. Son Kranz y Thalmann, que, como bien nos cuenta Miriam en el prólogo resultan ser Wilhelm von Scholz y su admirado Jakob Wassermann respectivamente (este último admirado también por mí).

Una obra con una inmensa carga autobiográfica en el que se palpa en cada párrafo las inseguridades del protagonista y su sufrimiento emocional durante su infancia debido, sobre todo, a la carencia de afecto por parte de sus padres y del que se extrae un ejemplo de cómo “sobreponerse es todo. Una prosa bellísima que debe ser leída.

Muchas gracias a la editorial por el envío del ejemplar 🙂 Podéis encontrar más información pinchando en la imagen de la portada.

Esta reseña fue realizada para la revista Comentamos de este mes de octubre a la que podéis echar un ojo desde la barra lateral del blog o pinchando en la siguiente imagen.

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29 pensamientos en “Reseñando Ewald Tragy…

  1. Justo ando detrás de Rilke últimamente, aunque andaba detrás de sus cartas, pero la biblioteca se me resiste (aparece que lo tienen pero no las encontramos por ningún lado). Me anoto este, que al tener esa carga autobiográfica me atrae mucho también. Gracias.

    Un abrazo

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  2. Tengo que dejar de leer tus reseñas ajajaja porque cada vez me apunto más libros. Sobre todo sin son de Navona.
    Ya te contaré, porque seguro que lo leo.
    Un beso guapa

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