Descubrimiento del día…

Hoy os voy a dejar una editorial que he descubierto dando un paseo por mi librería habitual. Se trata de la editorial Elvira… Y os dejo dos títulos que me parecieron interesantísimos además de haber disfrutado de ellos en mis propias manos al observar un acabado más que impecable en cualquiera de sus obras… Si queréis saber más de la editorial pinchad aquí, pero de momento os dejo mis dos hallazgos…

 

El primero se trata de una colección de cuentos de intriga y terror muy acorde con la noche en la que nos encontramos… Se trata de…

CABOTAJE

JUAN JOSÉ RODRÍGUEZ CASTRO

Un gallego, Alejandro Finisterre, inventó el futbolín. Otro, Álvaro Cunqueiro, el realismo mágico. Y un tercero, Juan José Rodríguez Castro, Juan Castro para los amigos, el relato de cabotaje. El lector tiene la evidencia entre sus manos.

De momento, vamos a ir acotando esta literatura de bajura como “cuentos breves para viajes cortos pero fantásticos a territorios cercanos con poca fiabilidad”. En la ría de Vigo, y la cito porque tiene mucho que ver con estos relatos, bien podría rebautizarse como “literatura del barco a Cangas”, porque en lo que se tarda de un lado al otro de la ría podemos zamparnos medio libro.

Alisen sus sacos de dormir y siéntense lo más confortablemente que puedan en torno al fuego del campamento, porque esta noche vamos a escuchar algunos relatos de los que dificultan el sueño en boca del tipo más imaginativo de la clase.

El autor

Juan J. R. Castro nace en Vigo en 1961. A los dieciocho años crea una empresa, pero circunstancias de la vida lo llevaron al paro, en 2013. Un día, tras dejar a su hijo en el colegio, decide escribirle un cuento y continúa haciéndolo durante las siguientes semanas. Sin saber cómo encuentra la vía de escape de la literatura. Surgen así los primeros relatos, orientados en su mayor parte al género de intriga y terror, siendo premiado alguno de ellos, que incluímos en este libro.

El otro hallazgo me dejó boquiabierta cuando vi la portada… Siendo esto lo que se viene llamando… Amor a primera vista… Un acabado perfecto de la publicación… Y que es un conjunto de relatos que tienen muy buena pinta bajo el nombre de…

OPERA OMNIA I

BRUNO SCHULZ

Entramos aquí en el terreno de la magia.Y ahora, justamente, es el momento para ocuparnos de la creación de Bruno Schulz.

El gran creador es así, siempre —por cualquier lado que lo observemos— encontramos en él el mismo motivo esencial. Se encuentra en ese punto donde todos los caminos llevan a Roma, bajo la influencia de múltiples fuerzas que lo empujan en esa determinada dirección. Esa coincidencia de ciertas condiciones es tan accidental como la colaboración de algunas fuerzas de la naturaleza en la creación de un ser vivo. Y así como la perfección de un organismo vivo nos parece, posteriormente, la obra de una voluntad superior, así resulta el hecho de que para las situaciones más diversas el gran creador ofrece siempre la misma acertada respuesta, da la impresión de una armonía perfecta. […] Su genio, entonces, es el resultado de una armonía afortunada de distintos accidentes. Entre otras cosas, nos descubre la gran individualidad de Schulz su sorprendente homogeneidad; las diversas circunstancias —familiares, sexuales, sociales, histórico-literarias y estéticas— se sitúan a su alrededor, como vetas alrededor de lo esencial, como discos perfectamente concéntricos.

El autor

Bruno Schulz (Drohobycz, Ucrania, 1892-1942) novelista y pintor polaco-judío, uno de los mayores estilistas de la prosa polaca del siglo XX. Schulz nació en Drohobycz —entonces parte de la provincia de Galitzia—en el Imperio Austrohúngaro.

A una edad muy temprana se interesó por el dibujo, y, finalmente, estudió arquitectura en la universidad de Lviv y pintura en Viena. Enseñó dibujo en su ciudad natal, donde su padre, Jakub Schulz, era comerciante de tejidos. Schulz, hablaba polaco y alemán. Aun así, no había nada de cosmopolita en él; su genio se alimentaba en lo local y lo étnico. Raramente salió de su ciudad natal, a excepción de una breve estancia en Viena y París.

Las Tiendas de Canela Fina vio su primera edición en el año 1934, en la editorial “Rój” de Varsovia. Con El Sanatorio de la Clepsidra (1937) conforma una summa narrativa que ha situado a Bruno Schulz a lo largo del tiempo en el canon de los autores de culto.

La revelación de su escritura —onírica, expansivamente metafórica, en el filo entre el sueño y la realidad, que hunde sus raíces en el misticismo judío y la Cábala— es como un deslumbramiento que no cesa y va más allá de sus historias, inscribiendo al autor y su obra entre los grandes nombres de la literatura universal. Es autor, asimismo, de un ciclo de obra gráfica titulado El Libro Idólatra. Al parecer, hacia 1939 —durante el estallido de la II Guerra Mundial—, estaba trabajando en una novela titulada El Mesías, aunque no quedaron huellas de ese manuscrito.

Tras la invasión alemana fue forzado, al ser judío, a vivir en el gueto de Drohobycz. Murió asesinado de un disparo en la cabeza a manos de un oficial nazi.

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